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Obstáculos en el Yoga (V): La pereza

La pereza o Alasya es uno de los obstáculos más comunes con los que nos encontraremos en la práctica del Yoga, y también más arduos de superar. Tanto es así que Patañjali lo enumera como uno de los obstáculos básicos en los Yoga Sutras. La misma naturaleza de la pereza es difícil de describir. La pereza es la incapacidad de llevar a cabo las acciones necesarias por falta de ánimo, de voluntad, y por un adormecimiento o embotamiento de las facultades físicas y mentales.

 

Ni qué decir tiene que este es un gran obstáculo en la práctica de Yoga y meditación. El aspirante dirá: “Es muy pronto para levantarme, haré sadhana más tarde”. Ese “más tarde" no llegará nunca. La mente se embota con los hábitos perezosos, y se vuelve inhábil para la auto-indagación, la meditación y todas las prácticas espirituales que requieran de algún esfuerzo.

 

La pereza es auto-justificadora. El perezoso no reconoce su mal, sino que se auto-disculpa con mil excusas para no realizar la tarea que esté obligado a hacer. Esto no es culpa del perezoso. Es su mente granuja la que lo fuerza a tal comportamiento. Para entender la pereza es necesario comprender la filosofía de los Gunas.

 

Los Gunas son los constituyentes del universo. Son cualidades que permean todas las cosas. La mente del ser humano está compuesta de los Gunas. Son Sattva o luminosidad, cohesión y consciencia; Rajas o deseo, pasión, actividad y crecimiento; y Tamas, o inercia, opacidad, disgregación e ignorancia. Las tres existen perpetuamente en distinta proporción. Sattva nos hace felices, sanos, dados a la devoción y a la sabiduría y bondadosos, y nos mantiene vivos; Rajas nos hace nacer, desear, ambicionar, progresar o competir, y nos da el impulso creativo; tamas nos hace dormir, desconocer, ignorar, entristecernos y morir.

 

La pereza es un exceso de Tamas en la mente. Tamas se agrava por hábitos que fomentan esta cualidad, tanto en nuestra vida diaria (en el comer, dormir, etc.) como en nuestros pensamientos. La pereza es peligrosa, porque en grado sumo, lleva a la depresión. El perezoso no hace nada de lo que en realidad querría debido a su indolencia, y luego se lamenta por ello. Para paliar esta frustración puede adquirir hábitos tamásicos como comer demasiado, dormir demasiado, etc, que le llevarán a un mayor estado de pereza y de tristeza. Por lo tanto, debemos sacudirnos la pereza de encima y dominar nuestra mente con valor.

 

Algunas de las causas de la pereza son: Mala alimentación, dormir en exceso (más de ocho horas), pensamiento negativo, falta de ejercicio, vida demasiado sedentaria, peensamiento negativo o pesimista, falta de brahmacharya e inconstancia mental.

 

Puedes saber si tienes un problema con Alasya o pereza si:

 

  • Comienzas las cosas pero nunca terminas nada.
  • No eres capaz de cambiar ningún hábito aunque te desagrade.
  • Te sientes pesado y con ganas de dormir aunque estés sano y no trabajes mucho.
  • Te pones excusas a ti mismo para no hacer tus tareas o tu sadhana constantemente.
  • No utilizas tu tiempo libre en nada de provecho, incluso aunque te guste.

 

Hay que aclarar que en todos estos casos no hablamos de una persona enferma; algunas personas no pueden evitar estos comportamientos, ya sea por una enfermedad física que les cause pesadez corporal o dolor, o por una depresión mental; tales personas necesitan ser ayudadas por especialistas para mejorar su estado de salud. El perezoso, aunque su mente sea tamásica, está física y mentalmente sano, por lo tanto puede, a través del trabajo sobre sí mismo, sobreponerse a este hábito tan negativo.

 

Cuando uno es excesivamente tamásico, es inútil hablar de Sattva Guna; debemos sobreponernos a Tamas a través de Rajas, es decir, por medio de actividad constante. Algunos consejos para mejorar son dados a continuación.

 

  • Pon tu despertador todos los días a una hora temprana. No importa que lo apagues, ya que el timbre te despertará; tarde o temprano te acostumbrarás a despertarte naturalmente a dicha hora. Pon el despertador lejos de la mesilla de noche; de este modo tendrás que levantarte de la cama para apagarlo.
  • Baja un poco la temperatura del agua de tu ducha diaria. La ducha fría puede ser excesiva dependiendo del clima y época del año, pero intenta que el agua de tu ducha esté relativamente fresca. Esto tonificará tu cuerpo y ayudará a despertar tu mente.
  • Haz una lista con cosas por hacer a lo largo del día. Procura que no sea muy difícil al principio, que no sea imposible de cumplir. Ponte metas a corto plazo. Date una pequeña recompensa cuando cumplas con los trabajos de la lista. Disfruta del momento de haber cumplido con tus deberes. Esto da una gran satisfacción.
  • Practica Yogasanas siempre que puedas. Los asanas de extensión son especialmente adecuados para despertar la mente y activar el cuerpo. Practica diariamente Bhujangasana, Dhanurasana, Shalabhasana (por supuesto con sus contraposturas correspondientes). Al principio puedes hacerlo por la tarde, y poco a poco tendrás fuerza de voluntad suficiente para hacerlo de buena mañana.
  • Si no eres capaz o no conoces la forma de practicar Yoga en casa, apúntate a un centro de Yoga. Incluso un solo día a la semana te liberará de muchos hábitos perezosos. Notarás tu cuerpo más liviano y fresco.
  • Aliméntate con productos frescos y sanos. Abandona la carne, el ajo y la cebolla (al menos en exceso), las chucherías, patatas fritas o productos preparados. Si te da pereza cocinar, al principio haz platos simples pero sanos como ensaladas, fruta o arroces integrales. La alimentación sáttvica te purificará como nunca hubieras pensado. Luego obtendrás gusto por cocinar ricas preparaciones. Cambia las golosinas por zanahorias y frutas. Estos alimentos contienen una gran cantidad de Prana. Te darán fuerza y energía a raudales.
  • Practica Pranayama. Si esto no te es posible, busca cinco minutos de tu día para respirar profunda y conscientemente. Este ejercicio producirá resultados inesperados. Te llenarás de consciencia y vida.
  • Si sientes pereza, repite el mantra Om Ham Hanumate Namah, o Jai Sri Ram Jai Hanuman, o Rama Rama, o el mantra de tu Divinidad más querida. Haz Prabhu Smaranam o recuerdo de la Divinidad. Esto te dará fuerzas para arrancar.
  • Lee las vidas de Hanuman, Samartha Ramdas o Shankaracharya u otros santos o sabios. Sólo te costará coger un libro o mirar en internet. Te sentirás inspirado por sus hazañas y logros. Observa cuánto llevó a cabo el Acharya Shankara en sólo 32 años. Esto no debe hacerte sentir mal, sino infundir en ti voluntad de llevar a cabo acciones similares. Tú puedes lograr tanto como te propongas.
  • Lee la Bhagavad Gita, aunque sólo sea un verso diariamente. La Gita es un verdadero Evangelio de la acción. Te inspirará grandemente a actuar y no quedarte indolente. Destruirá tu pereza si lo lees con devoción. Cuando la pereza te invada irremediablemente recuerda la potente voz del Señor Krishna, diciendo ¡Yérguete, oh, Arjuna! Siéntete como Arjuna. Tendrás éxito en lo que te propongas.

 

Y como siempre, no te desanimes jamás. La pereza es un hábito difícil de erradicar, pero no imposible. Los viejos hábitos resurgen de la mente subconsciente cuando uno se descuida, así que es normal a veces recaer en viejas costumbres tamásicas. No te culpes por ello. Culpa y remordimiento no son sino sombras chinescas, fantasmas sin realidad alguna. La próxima vez no fracasarás. Cada vez estarás más cerca de tu meta. Recuerda siempre que estás condenado al éxito.

 

Shloka:

klaibyaṁ mā sma gamaḥ pārtha

naitat tvayy upapadyate

kṣudraṁ hṛdaya-daurbalyaṁ

tyaktvottiṣṭha paran-tapa

 

No te dejes llevar, oh, Arjuna, por un sentimiento de impotencia que no es propio de ti. Sacude tu vil flaqueza y yérguete ¡Oh, vencedor de tus enemigos!