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Preguntas y respuestas: Los Asanas

Con el auge del Yoga postural moderno, se ha generado un gran interés por la práctica de los Asanas. En ocasiones, debido a la gran variedad de líneas de enseñanza e información a veces confusa o aparentemente contradictoria, se generan muchas dudas sobre la naturaleza y funciones del Asana. He aquí algunas preguntas comunes respondidas desde la visión tradicional.

 

¿Cuántos asanas hay en el Yoga?

 

En ocasiones puede parecernos que los Asanas son innumerables, y en parte esto es cierto. De acuerdo con el Goraksha Shataka hay tantos Asanas como seres vivientes, es decir, 8.400.000 Asanas, y solamente Bhagavan Shiva los conoce todos. Se dice además que de estos, en realidad sólo 84 son especialmente importantes para los mortales. Aunque ha habido muchos intentos por categorizar estas posturas, la naturaleza viva y evolutiva del Hatha Yoga hace el trabajo más dificultoso. En el Yoga moderno se han llegado a contablizar más de 2.000, pero la mayoría son variantes de otros Asanas. El gobierno de la India hizo un estudio en el que estableció el número de 900 Asanas incluyendo variantes. El número real es un tema de controversia entre los académicos, mientras que los yogis tradicionales aceptan el número dado en las Escrituras.

 

¿Cuál es el origen de los Asanas?

 

En los textos tradicionales se nos dice que el Señor Shiva fue quien enseñó los Asanas por primera vez. Lo cierto es que la mayoría de Asanas del Yoga proceden de la tradición del Tantra, que es enseñada por Él. En el Vijñana Bhairava Tantra, Shiva enseña diferentes medios de contemplación de la Divinidad, entre ellos algunas posturas del cuerpo similares a un Asana. Algunos maestros no dudan en asegurar que el mismo Shiva creó el universo por medio de estos Asanas, creando cada ser por medio de la postura que le representa. Así pues, los Asanas no serían tanto ejercicios como claves energéticas para comprender la naturaleza de los sers vivientes y en última instancia su esencia que es Bhagavan Shiva.

 

¿Todos los Asanas son Yóguicos?

 

Por supuesto que no. Asana significa literalmente “asiento”, y puede referirse tanto a un asiento factual, como una silla o trono, como a una postura para sentarse. Por ejemplo, en la iconografía hindú hay diferentes Asanas, y veremos que la representación de un rey o un guerrero tiene un asiento o postura diferente a la de un brahmán o un sadhu, así como las diferentes divinidades utilizan diversas posturas que muestran su humor y cualidades. Lo mismo que hay Yogasanas, también hay Bhogasanas, o Asanas para la complacencia de los sentidos. Los Asanas de Yoga son todos aquellos que producen un efecto tanto fortalecedor como sanador en cuanto a la salud física, y que ayudan a la concentración, la meditación o las prácticas tales como el Brahmacharya. Son descritos en los Yoga Shastras o Escrituras del Yoga.

 

¿Sólo los Asanas que aparecen en las Escrituras son verdaderos Asanas de Yoga?

 

No podemos decir tal cosa, puesto que durante mucho tiempo la enseñanza yóguica se ha transmitido de manera oral; al mismo tiempo, muchos textos del Hatha Yoga se han perdido o su traducción es dificultosa, debido a lo cual no podemos asegurar que todos los Asanas que no aparecen en las Escrituras sean invenciones modernas. Además, de acuerdo con Patañjali, uno de los medios de conocimiento correcto es el testimonio autorizado, por lo tanto podemos confiar también en la palabra de los Maestros, además de en la Escritura.

 

¿Cuáles son los Asanas tradicionales?

 

Esta es una pregunta complicada de responder. Para empezar, en el Yoga Shastra más prominente, Yoga Sutra de Patañjali Maharshi, no se enumera ningún Asana, pero sí en su comentario más autoritativo, el de Vyasa, quien menciona los siguientes once:

 

Padmasana, Virasana, Bhadrasana, Svastikasana, Danndasana, Sopasrayasana, Paryankam, Krauncha-nisadam, Hasti nisadam, Ustra Nisadam, Sama Samsthanam (aquí nisadam es sinónimo de Asana)

 

Sin embargo, Vyasa no dice que sean los únicos sino los más prominentes. En el Hatha Pradipika se decriben 15, entre ellos muchos de los más conocidos hoy en día como Padmasana, Paschimottanansana o Mayurasana. El Gheranda Samhita enseña 32 Asanas, muchos de ellos también presentes en el Hatha Pradipika, pero también otros diferentes. El Goraksha Shataka, aunque habla de 84, sólo menciona 2, Siddhasana y Padmasana. El Shiva Samhita también habla de 84 Asanas, pero sólo menciona 4: Siddhasana, Padmasana, Ugrasana (que es otro nombre para Paschimottanasana) y Swastikasana.

 

También hay Asanas cuyo nombre no se menciona en las Escrituras pero se sabe de su existencia en la antigüedad. Por ejemplo, sabemos que Shambuka el shudra, que aparece en el Ramayana, se mantenía sobre su cabeza con los pies hacia arriba para realizar sus austeridades, lo cual podríamos asociar con Sirshasana, la postura sobre la cabeza.

 

Entonces ¿Cuál es el texto que enumera los 84 Asanas?

 

Es el Hatha Ratnavali de Srinivasa. Este texto nombra los 84, si bien sólo describe 36 de ellos.

 

¿Es necesario practicar Asanas para alcanzar el estado de Yoga?

 

No necesariamente, puesto que muchos yogis del pasado llegaron al estado supremo sin dicha práctica. Se puede llegar al Yoga por muchos caminos, algunos dados a la ascesis o a la religiosidad y otros no tanto. Ahora bien, en el Yoga de Patañjali, y por lo tanto también en el Hatha Yoga, que es el complemento de éste, es imprescindible dominar el Asana para seguir avanzando en el Yoga. Lo que obviamente no podemos hacer es comenzar el camino de los ocho pasos saltándonos las partes que nos resultan más incómodas, puesto que entonces el proceso no funcionará.

 

¿Qué significa “dominar el Asana”?

 

Desde el punto de vista tradicional, dominar el Asana o Asana Jaya no significa ser muy flexible o hacer acrobacias. Dominar el Asana es conseguir que éste sea estable y cómodo, libre de tensión y permita que la mente se funda en el Ser Absoluto o Dios. Algunos maestros opinan que esto se logra cuando uno puede mantener el Asana cómodamente por tres horas.

 

¿Uno alcanza paz mental por medio de los Asanas?

 

Sí, en el sentido en el que ayudan a equilibrar la energía y producen un efecto saludable en el cuerpo, lo cual eventualmente repercute en la mente, pero sólo practicar Asanas no conduce a un estado yóguico. Uno debe practicar no sólo Asanas sino seguir una vida yóguica en cuanto al comer, dormir, relacionarse con los demás y muchas otras directrices que han de ser trazadas por el preceptor.

 

¿Cuál es el propósito de los Asanas entonces?

 

De acuerdo con el Hatha Pradipika, los Asanas confieren flexibilidad y nos libran de las enfermedades al tiempo que generan quietud física y mental. De acuerdo con Patañjali, la finalidad es tener un asiento adecuado para meditar. Algunos textos yóguicos y tántricos hablan de Kaya Siddhi, la perfección del cuerpo, en la cual éste ya no está sujeto a enfermedad o envejecimiento. En general se entiende que la quietud necesaria para la meditación es la finalidad principal del Asana, y los beneficios físicos son colaterales. Hoy en día podemos decir que depende de lo que busque el aspirante. Si busca librarse de un dolor de espalda, esto es lo que logrará, mientras que si profundiza en la naturaleza de la postura yóguica, las posibilidades son infinitas.

 

 

A pesar de todo, la mejor manera de comprender los Asanas es, por supuesto, su práctica. Por lo tanto, comencemos ahora mismo. Con práctica constante y desapego podemos avanzar grandemente en nuestra práctica de Yoga.

 

Shloka:

 

tatraikāgraṁ manaḥ kṛtvā

yata-cittendriya-kriyaḥ

upaviśyāsane yuñjyād

yogam ātma-viśuddhaye

 

Allí en su asiento, con la mente concentrada en un solo punto, que practique el Yoga para purificarse, controlando los pensamientos y los sentidos.

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