· 

Obstáculos en el Yoga II: Las discusiones

Un obstáculo poderoso en el camino del Yoga es la intolerancia y la tendencia a discutir demasiado. Algo de discusión filosófica puede ser bienvenida, pero no el constante argüir o criticar ferozmente los argumentos de los demás.

 

Algunas personas desean llevarse la razón a toda costa. Esto es un gran obstáculo, en primer lugar porque una mente amplia y tolerante es necesaria para comprender las refinadas variaciones de la práctica y filosofía del Yoga. En segundo lugar, el discutir nos hace perder energía, tan necesaria para la práctica; en tercer lugar y quizás el más importante, la discusión refuerza el ego y endurece el corazón. Una discusión es en sí una diferenciación entre mi prójimo y yo.

 

Normalmente pensamos que nosotros no somos de esta clase de personas, hasta que aparece el tema de conversación que realmente nos importa. Entonces descubrimos que no somos tan tolerantes como solíamos creer. Mucha gente parece ser muy abierta y tolerante con la religión, esto es porque la religión no es importante para ellos. Pero cuando se habla de política ¡sólo ellos tienen la razón! Otros más pueden hablar de política muy bien, pero si se habla de deportes, estalla la tormenta. En el campo de la vida espiritual es aún peor. Parece que todos debemos demostrar que tenemos grandes experiencias espirituales y percibimos la Realidad Suprema tal y como es. Pero cuando alguien dice algo diferente, no podemos tolerarlo ¡Qué misteriosa es Maya, la ilusión! Hace que tratemos de enseñorearnos de todo.

 

La intolerancia es un tipo de egoísmo muy peculiar. Es un sentimiento de posesión incuestionable de la verdad. Del mismo modo que un niño tiene un juguete y no quiere compartirlo con nadie, este mismo sentimiento aflora en quien no quiere ceder su posición. Sus opiniones se convierten en dogmas, porque de otro modo, la verdad ya no sería sólo suya, sino también de otras personas. Este error nos causa muchos problemas en nuestro sadhana o ejercicio espiritual, y nos hace profundamente infelices.

 

En la cultura hindú se consideran tres tipos de discusión:

 

  • Vada, en la que los oponentes desean encontrar la verdad, y por tanto no les importa ceder su posición si con ello se acercan más a descubrirla.
  • Jalpa, en la que el motivo es el mismo (descubrir la verdad) pero cada oponente piensa que tiene razón; por lo tanto, la discusión se vuelve feroz.
  • Vitanda, en la cual a los oponentes no les importa hallar la verdad, sino sólo llevar razón. Harán o dirán lo que sea para lograrlo.

 

Tristemente, hoy día existen en nuestra sociedad muchos exponentes de Vitanda, unos pocos de Jalpa y casi ninguno de Vada. Por lo tanto, debemos desarrollar una actitud tolerante y conciliadora a fin de mejorar y sentar un buen ejemplo en los demás.

 

Puedes averiguar fácilmente si te falta tolerancia si tienes un espíritu de indagación y deseas mejorar como persona. Observa cuán a menudo te enfadas si no te dan la razón. Reflexiona sobre los temas que más importancia tienen para ti. Observa si una discusión sobre estos temas te hace enfadar.

 

La ira es el punto determinante aquí. No hay nada de malo en tener puntos de vista firmes. También es importante saber mantenerse en los principios propios. Uno puede ser tan firme como quiera en sus opiniones siempre que tolere las de los demás. Las preguntas que debemos hacernos son ¿Me enfado si al final de la discusión el otro sigue manteniendo su opinión? ¿Surgen vrittis o vibraciones de ira cuando alguien comienza a hablar de este tema? ¿hago d emenos a personas que sostienen otras opiniones diferentes a la mía?

 

Si la respuesta a estas preguntas es sí, aquí hay algunos consejos que pueden ser de utilidad para deshacernos de tan indeseable hábito.

 

Si te es posible, observa un tiempo diario de silencio, sin música, televisión u otras distracciones. Esto te ayudará mucho porque la discusión es agitación de la mente. Cuando la mente está calmada, podrás observar sus movimientos con mayor facilidad.

 

Recuerda siempre que Dios, o el mundo espiritual, trasciende toda limitación mental. No puede ser comprendido ni explicado por la mente. Por lo tanto, todas las explicaciones de Su carácter y naturaleza son parciales. También la que tú mantienes lo es. Son sólo ayudas para alcanzar la Meta, pero no la Meta en sí.

 

Cuando sientas la necesidad de discutir piensa en el dicho de Sri Ramakrishna: “todos piensan que su reloj da la hora exacta, pero sólo el Sol da la hora exacta”. Esta corta frase es como un mantra que te hará comprender de inmediato el punto anterior. Tenla presente.

 

Lee las Escrituras. Leelas con dedicación todos los días. Cuanto más leas, te darás cuenta de que sabes muy poco. Esto también es válido sobre cualquier tema mundano. El conocimiento universal es vastísimo. Por lo tanto, muchos pueden saber cosas que tú ignoras.

 

Recuerda la sentencia védica: Ekam Sat vipra bahudha vadanti “La Verdad es una; los sabios la llaman de distintas maneras”. Considera si lo que dice el otro no es en el fondo una forma sdistinta de decir lo mismo que tú.

 

Considera a todos como tu Guru. Recuerda que hasta el más iletrado puede enseñarte algo. Esto no es una figuración. Cuando alguien se te acerque, piensa “es sólo mi Gurunatha quien ha enviado a esta persona para modelar mi carácter”. Inmediatamente sentirás reverencia y no te sentirás inclinado a discutir. Si no tienes un Guru, piensa que es Dios quien hace esto.

 

Conoce la doctrina de Anekantavada. Propone que antes de refutar el planteamiento de alguien, debes no sólo conocerlo, sino llegar a compartirlo. Es decir, debes comprender y tolerar las motivaciones del otro antes de tratar de destruir su argumento. Considera profundamente si realmente este argumento merece ser destruido aunque no se ajuste por completo a tu opinión.

 

Prueba lo siguiente: durante una discusión en la que sepas que llevas razón, dale la razón a tu adversario. Deja que gane. Observarás grandes movimientos de ira en tu interior. No les hagas caso, no tienen que ver contigo. No le digas a nadie lo que hiciste. Guárdalo para ti y para Dios. Si lo logras, habrás hecho un progreso extraordinario. Sentirás una gran liberación. Te habrás liberado de la necesidad de tener razón. Esta era una pesadísima carga. Te sentirás aliviado y vivo.

 

Como en todo sadhana, habrá errores, pero si perseveramos, habremos modelado nuestro carácter hermosamente. Ya no seremos esclavos del ego, quien todo lo quiere monopolizar. Recuerda siempre que estás destinado al éxito y la felicidad final. ¡Esta sí es una verdad absoluta!

 

Shloka:

 ye yathā māṁ prapadyante
tāṁs tathaiva bhajāmy aham
mama vartmānuvartante
manuṣyāḥ pārtha sarvaśaḥ

 

No importa cómo se Me acerquen; Yo les doy su recompensa. Los hombres recorren Mi camino de muchas maneras.