· 

Haz de tu mente un templo

La adoración a la deidad es una práctica fundamental en la tradición hindú. Es un poderoso tónico espiritual, ya que fortalece la devoción del aspirante al mismo tiempo que logra gran concentración de la mente. Hay muchas maneras de hacer adoración ala Divinidad en el hinduismo, y diferentes métodos dependiendo de la Escritura que lo prescriba, con diferentes mantras y prácticas. Sin embargo, podemos dividir a grandes rasgos la puja en dos clases: La Puja externa, y la Puja mental o Manasika Puja.

 

Manasika Puja significa hacer la adoración a la Divinidad por medio de la mente, sin ayuda de objetos externos. La adoración mental es más poderosa que la adoración externa, y sus frutos son mayores, pero uno debe practicar la adoración externa por mucho tiempo antes de llegar a dominar la adoración mental. También pueden llevarse ambas a cabo, de modo que la adoración eterna sea un apoyo para la práctica de la adoración mental.

 

De acuerdo con el Srimad Bhagavatam, hay dos clases de adoración mental. En la primera, se visualiza en la mente a uno mismo, haciendo la adoración exactamente como la haría de manera externa, con todos los elementos apropiados, los mantras, y la deidad escogida. La segunda forma es imaginar que se sirve directamente al Señor Supremo, lavando Sus pies, poniéndole guirnaldas de flores, etc. Esta última forma de adoración es alcanzada por devotos muy elevados.

 

Para entender la grandeza del Manasika Puja se nos narra una bella historia en el Periya uranam, el texto que cuenta las vidas de los Nayanars, grandes devotos del Señor Shiva.

 

Se cuenta en este texto que Pusalar era un brahmana que, a pesar de su gran devoción por Shiva, no tenía medios para adorarle, ya que era muy pobre. Para colmo de males, en Thiruninravur, la ciudad don de él vivía, no había ningún templo dedicado a Shiva. Pusalar tenía el gran sueño de construir algún día un templo y dedicarlo a Mahadeva, el Gran Shiva, pero no veía que esto se pudiera materializar, ya que sus recursos eran nulos. Por lo tanto, resolvió construir el templo en su mente.

Durante varios días, realizó mentalmente todos lo s pasos para construir un verdadero templo. Proyectó los planos, diseñó la construcción, buscó los materiales adecuados, etc. Pusalar era muy versado tanto en los vedas como en los Agamas, así que no tuvo problemas en construir el altar, colocar la deidad, y todo lo que se requiere para construir un templo hindú. Así, finalmente, llegó el momento en el que se debía consagrar la deidad de Shiva. Este ritual es llamado Kumbabhishekam. Y en su mente, Pusalar hizo todos los preparativos para la ceremonia.

 

Coincidentalmente, el rey Kadavarkon, de la dinastía Pallava, había mandado construir también un templo para Shiva, e iba a realizar el Kumbhabhishekam al mismo tiempo que Pusalar. Prro la noche anterior, Shiva se apareció al rey en un sueño. Le dijo: “Oh, rey, debes posponer la consagración de tu templo. Aunque me complace en verdad, hay un devoto Mío, Pusalar, en Thiruninravur, que ha construido un templo aún más grandioso, y su consagración es también mañana. No quiero que nada opaque la grandeza de dicho ritual”.

 

Al despertar, el rey pensó que debía ir a ver a tan gran devoto y asistir a un ritual tan excelso. Por lo tanto, llamó a su séquito y todos fueron a Thiruninravur para presenciar tan gran momento. Preguntaron por Pusalar, y cuál no sería su sorpresa al ver que señalaban una humilde choza como su morada.

 

El rey entró y sólo encontró al pobre brahmana en meditación. Le preguntó dónde estaba tan magnífico templo, a lo cual Pusalar respondió que estaba únicamente en su mente. El rey le contó a Pusalar todo lo referente a su sueño, y Pusalar se sintió abrumado por la Misericordia de Shiva con Su devoto. Cuando el rey comprobó la gran devoción que Pusalar profesaba, lo nombró sacerdote principal del recién construido templo. Pusalar pasó el resto de su vida adorando al Señor Shiva con verdadera devoción, y al abandonar su cuerpo, alcanzó la morada de Shiva, Kailasha.

 

Tal es la grandeza de la adoración mental o Manasika Puja ¡Ojalá todos nos volvamos aptos para realizar tan gran meditación en los divinos pies!

 

Shloka:

Ratnaiḥ kalpitamāsanaṁ himajalaiḥ snānaṁ ca divyāmbaraṁ

nānāratnavibhūṣitaṁ mṛgamadāmodāṅkitaṁ candanam|

Jātīcampakabilvapatraracitaṁ puṣpaṁ ca dhūpaṁ tathā

dīpaṁ deva dayānidhe paśupate hṛtkalpitaṁ gṛhyatām

 

¡Oh Dios, Océano de Misericordia!, he formado mentalmente un asiento con joyas, una ablución con agua fría, y divinas prendas adornadas con diversas gemas; sándalo mezclado con la fragancia del almizcle; un arreglo floral con jazmín, champaca y hojas de bilva; y fino incienso, así como también una brillante luz , oh Señor de los seres. ¡Qué sea aceptado por Ti, lo que he imaginado en mi corazón!