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Preguntas y respuestas. El Guru

El concepto de Guru, el Maestro, y lo que conlleva el aprender de él es sin duda una de las columnas maestras que sostienen el Dharma Hindú. Esta noción es difícil de entender en occidente y por tal razón a menudo hay malentendidos y confusiones respecto a la figura del Maestro espiritual. Es por ello que muchas de las preguntas que recibimos son relacionadas con este tema. Por ello, hemos seleccionado algunas de las más comunes para clarificar algunos puntos y las presentamos a continuación.

 

¿Es necesario en el camino espiritual el Guru?

 

Sí. No es posible alcanzar la iluminación sin haber tenido contacto con el Guru, pero esta respuesta debe matizarse. La imposibilidad de liberarse sin el Guru es debida a que el Guru no es una persona sino un Tattva, un principio espiritual dentro de nosotros. Esta entidad es un rayo de la Divinidad que desciende sobre nosotros para darnos enseñanza, y es inseparable de nosotros mismos. Esto es lo que llamamos el Caitya Guru o el Maestro-Consciencia. A nivel relativo, esta Consciencia, se expresa a menudo en un maestro físico, que es lo que comúnmente llamamos el Guru. Sri Swami Sivananda decía a menudo que uno no debe esperar con los brazos cruzados a que aparezca un Guru, sino hacer sadhana dedicadamente y con gran fe hasta que el Maestro aparezca.

 

Pero entonces ¿es necesario que el Guru sea una persona?

 

No necesariamente. Tanto en las Escrituras como en el ejemplo de varios Maestros observamos que muchos de ellos no tuvieron un Guru físico. Por ejemplo, Mahatma Dattatreya tuvo 24 Gurus que fueron el Sol, la Luna, el Mar, unas palomas, etc. El Guru de Goswami Tulsidas fue Hanuman. El Guru de Ramana Maharshi fue el monte Arunachala y así. Sin embargo, debemos observar detenidamente esto antes de tomar la decisión precipitada de que un Guru físico no es necesario para nosotros. Observemos la altura espiritual de estas personas. Dattatreya era un Avatar, Tulsidas un santo y Ramana un sabio iluminado. Son en verdad excepciones muy raras. Además, ellos no rechazaron tener un Guru, sino que la enseñanza les fue impartida de esta manera por la Gracia Divina. Debemos pensar ¿tenemos nosotros la santidad y la altura necesaria para poder aprender de los ríos, las palomas y el sol? ¿O quizás estamos rechazando la idea del Guru físico por arrogancia, por no querer a nadie que nos diga lo que hacer? Si bien no es imprescindible, en el caso de la mayoría de las personas, lo ideal es tener un Maestro en la forma de una persona.

 

Entonces, si no voy a un Ashram o a un lugar donde se imparta enseñanza, ¿no puedo hacer vida espiritual?

 

¡De ninguna manera! Hoy en día la gente piensa que tener un Guru significa servirle como un criado, haciendo todo lo que él dice. Aunque el servicio personal al Maestro es muy bueno para purificarse, no es imprescindible mantenerse con él constantemente. Muchos sinceros aspirantes han tomado iniciación o enseñanza de sus Gurus y luego han marchado a otros lugares. Muchos discípulos viven lejos de sus Maestros. De acuerdo con las Escrituras, hay dos maneras de hacer servicio al Guru:

 

  1. Vapu, o servir físicamente al Guru (lavando su ropa, preparando su comida, etc)
  2. Vani, o servir al Guru por vivir sus enseñanzas fielmente. Esta se dice que es la mejor manera de servicio.

 

De modo que uno puede vivir lejos de su Maestro pero continuar sirviéndole por vivir de acuerdo con la enseñanza védica.

 

 

¿Cuántos Maestros puede tener uno?

 

La pregunta debería ser en realidad ¿Cuántos Maestros necesitas? Si tu meta es alcanzar a Dios, cualquier Maestro realizado sirve para este propósito. Incluso un maestro inferior, que conoce el camino hasta cierto punto puede ayudarte a realizarte. Entonces, ¿por qué buscar muchos maestros diferentes en lugar de enfocarse en las enseñanzas de uno? Esto, por supuesto, no significa que uno no pueda tomar enseñanza de tantas personas como quiera. De acuerdo con las Escrituras uno puede tener innumerables Siksha Gurus, o Gurus instructores, pero sólo un Diksha Guru, o Guru iniciador. No hay obstáculo alguno en tomar enseñanza de tantas fuentes como uno quiera. Y si en algún momento surge alguna contradicción que ponga en dudas al discípulo, éste debería seguir la instrucción de aquel a quien considere su Maestro principal.

 

 

¿Tener un Guru significa abandonar toda opinión propia?

 

No. El Guru no desea imponer su opinión sobre nosotros. En rigor, el Guru no tiene tal cosa como una “opinión propia”. La naturaleza del Guru es hablar a través de las Escrituras. Entonces no es que debamos seguir como ciegos toda opinión del Guru en cualquier materia. Podemos mantener nuestros principios y hacer sadhana bajo la guía del Maestro. Sin embargo, sí que es necesario abandonar los prejuicios de toda clase y confiar en la Enseñanza. En realidad, si deseamos mantener todos nuestros conceptos mentales intactos, no deberíamos tomar un Guru. Porque si bien él no tiene interés en tener razón sobre nosotros, sí que apunta a nuestros conceptos erróneos y, bondadosamente, muestra sus fallas y debilidades, a fin de que nos demos cuenta de que no son absolutos. Y por el camino deberemos abandonar muchas creencias que teníamos por seguras. Esto a menudo es doloroso, y por ello uno debe estar seguro antes de iniciar tal senda.

 

 

¿Cómo puedo saber si mi Guru es fidedigno?

 

En verdad es muy difícil, ya que sólo un santo puede reconocer a otro santo. Sin embargo, puedes saberlo por varias pistas:

 

  • El Guru fidedigno no inventa su propia enseñanza, sino que apoya sus palabras en las Escrituras.
  • No se endiosa o dice que sin él no puedes lograr la meta. El Guru es un indicador y es necesario, pero en última instancia el trabajo espiritual es hecho por el aspirante.
  • No desea minimizar al discípulo, sino liberarlo, hacer que crezca en sabiduría y devoción. Sin embargo a veces debe aplicar disciplina sobre él para esto.
  • No utiliza las Enseñanzas para beneficio propio o para lograr cosas materiales, como dinero, fama o placeres. El Guru es en verdad un sirviente del Dharma.

 

A pesar de todo, uno debe tener un gran cuidado antes de juzgar al Maestro según sus propios conceptos y razón. Hoy en día hay una tendencia a censurar el concepto de Guru, bajo la idea de que “la mayoría son farsantes”. Esto simplemente no es cierto. Puede ser que entre los Gurus más mediáticos, con más discípulos y que han ganado mayor fama, hayan aparecido varios falsos maestros. Esto es debido a que es más fácil caer en la tentación cuando hay dinero y fama de por medio. Pero se nos olvida un importante detalle: la mayoría de los Gurus no salen en televisión, no tienen grandes ashrams con millones de discípulos, no hacen grandes sumas de dinero. Hay miles de sencillos Mahatmas que dan su enseñanza humildemente a unos pocos discípulos dedicados, sin anhelo de ganancias materiales, llenos de amor hacia la humanidad. Quizás unca tengan muchos discípulos, pero como decía Srila Prabhupada, “prefiero una sola Luna Llena que muchas estrellas pequeñas”. Y por supuesto también hay Gurus que han ganado fama y difusión mundial y se mantienen puros y nobles.

 

 

¿Y si mi Guru era un farsante o ha caído en malas prácticas?

 

A veces uno toma un Maestro sinceramente pero luego resulta ser falso y no practicar lo que predica. Si esto ha sido comprobado y no son sospechas de la mente, uno debe alejarse de este falso maestro y no asociarse más con él. La pregunta que surge inmediatamente es ¿entonces todo lo que he hecho no sirve de nada? ¿Mi mantra ya no tiene poder? ¿No estoy como creía dentro de un linaje tradicional? ¿Todo mi sadhana ha sido en vano?

 

La respuesta a todas estas preguntas es: No es así. El Guru Parampara o sucesión discipular es mucho más fuerte que las personas que lo componen. Si una de estas personas se ha corrompido, esto no significa que el linaje se haya roto. Es como un río por el cual flotan varias flores de loto. Si un loto se marchita, esto no hace que el río se detenga. Los mantras son Shabda Brahma o sonido divino. Tienen el poder del Guru Parampara, aunque hayan sido dadas por un falso Guru. La clave está en la sinceridad del aspirante. Dios no te dejará porque sin saberlo cayeras en manos de un mal elemento. Para Él tu sadhana es tan válida como si tu Guru hubiera sido el mayor santo, puesto que lo que en verdad importa es el esfuerzo sincero y la devoción en la práctica.

 

Así pues, uno puede, si está seguro, continuar su práctica y su sadhana sin miedo a haber sido “expulsado” del Dharma, acogiéndose a las enseñanzas de los anteriores Acharyas, pero si siente que necesita apoyo espiritual puede acercarse a un Siksha Guru o tomar iniciación de otro maestro fidedigno.

 

 

Entonces ¿Cómo escoger a un Maestro?

 

Debes sentirlo más que escogerlo acorde con tus propias opiniones y conceptos. Tampoco debe estar basado en la emocionalidad. Si conoces a un Maestro que es bueno y sabio, que habla de acuerdo con los Vedas y no busca remuneración más allá de lo justo para mantenerse, si escuchas sus enseñanzas y sientes elevación, este puede ser tu Maestro. Incluso si la lectura de un texto te anima a hacer práctica espiritual, puedes considerar al autor como tu Maestro.

 

Por otro lado, se duda muy a menudo de cómo escoger a un Maestro, pero nadie se pregunta qué requisitos debe tener para poder ser aceptado por uno. Para ser capaces de diferenciar al verdadero Guru, a menudo hemos de desarrollar antes las cualidades de humildad, autocontrol, fe en las Escrituras, discernimiento, desapasionamiento y muchas otras. Entonces seremos capaces de reconocer al verdadero Guru, o ni siquiera lo necesitaremos puesto que Él aparecerá ante nosotros. Así pues, esforcémonos brillantemente por lograr la Gracia del Maestro, y éste se dará a sí mismo para nuestro beneficio espiritual.

 

Shloka:

 

gururbrahmā gururviṣṇuḥ

gururdevo maheśvaraḥ

guruḥ sākṣātparaṃbrahma

tasmai śrīgurave namaḥ

 

El Guru es Brahma, es Vishnu, es el Señor Shiva, el Guru es el Brahman Supremo, me inclino ante este venerable Guru.