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Protección a la vaca: más allá de India.

La protección a las vacas o Go-Raksha es una característica única del Hinduismo. En las Escrituras Védicas se establece firmemente este mandato de que las vacas son animales de especial relevancia a nivel espiritual, y por tanto deben ser protegidas y cuidadas.

 

En el Niti Shastra se dice que el hindú tiene siete madres:

 

adau mata guru-patni, brahmani raja-patnika dhenur dhatri tatha prthvi saptaita matarah

 

La madre biológica, la esposa del Guru, una mujer brahmana, la reina, la vaca, la nodriza y la Tierra, todas estas son las siete madres.

 

A ojos del occidental, incluso aquel que simpatiza con la cultura hindú, esto es visto con ojos extraños. En el peor de los casos, se considera como una superstición dañina para el pueblo de la India (los pobres pasan hambre antes de comerse las vacas), y en el mejor de los casos se considera como un hecho cultural que no es extrapolable a la visión occidental. Porque, ¿Por qué deberíamos proteger a la vaca más que a cualquier otro animal?

 

Los vegetarianos pueden decir que la vida de un cerdo u otro animal de granja vale tanto como la de una vaca, y que por tanto el énfasis debería ponerse en la protección de todos los animales, y tendrán razón desde su punto de vista. No obstante, en los puntos que siguen, vamos a tratar de establecer la importancia de la protección a la vaca, tanto desde lo material como de lo espiritual.

 

Para empezar, es falso que en India la gente se muera de hambre antes de sacrificar su ganado. Esto responde a una falacia que implicaría que la vaca es innecesaria para el hindú, pero no es así. La vaca es un animal de tiro, y de vital importancia para el cultivo de sus campos. En un país donde el cultivo de arroz es tan necesario, la vaca se convierte en un aliado vital. En palabras del antropólogo Marvin Harris:

 

"En épocas de sequía y escasez, los agricultores están muy tentados a matar o vender su ganado vacuno. Los que sucumben a esta tentación firman su propia sentencia de muerte, aun cuando sobrevivan a la sequía, puesto que cuando vengan las lluvias no podrán arar sus campos. Incluso voy a ser más categórico: el sacrificio masivo del ganado vacuno bajo la presión del hambre constituye una amenaza mayor al bienestar colectivo que cualquier posible error de cálculo de agricultores particulares respecto a la utilidad de sus animales en tiempos normales".

 

Ahora bien, en cuanto al resto del mundo, anualmente mueren mil millones y medio de vacas para satisfacer el paladar de sus consumidores. La vaca es el animal que mayor impacto medioambiental tiene en cuanto a los gases que produce. Encima de todo, individualmente se consume mucha más carne de la que es tolerable por el cuerpo humano a largo plazo. ¿Vale la pena el sufrimiento inmenso que causamos, no sólo a estos pobres animales sino también al propio planeta y a nosotros mismos? Son ya muy difundidos los datos que relacionan la cría masiva de ganado con la escasez de alimento y otros desastres a escala mundial (puedes verlos aquí: https://www.hazteveg.com/articulo/952/hambre-en-el-mundo ). La industria ganadera se ha convertido en un negocio ilógico e inmoral, no sólo por los animales, sino también por las personas.

 

A nivel de No-Violencia, la vaca es el animal al que mayor daño se le produce, ya que no sólo se come su carne, también se explota su leche, para lo cual se llevan a cabo actos que omitiremos aquí por respeto a la sensibilidad del lector. Para los devotos y adeptos del Yoga, el Ahimsa o No-Violencia es una norma indispensable para su progreso espiritual. Por lo tanto, todos ellos deberían abstenerse al menos de la carne de vaca.

Pero ¿Por qué dar un lugar especial a las vacas? La respuesta es que toda vida es sagrada. Los cerdos, corderos y todos los animales que se sacrifican cruelmente en los mataderos deberían ser protegidos, pero aquí está el punto: la vaca no es sólo el animal, sino un símbolo.

 

Los hindúes decimos que en la vaca se hallan todos los dioses. Brahma y Vishnu viven en sus cuernos, Shiva en su frente, la luna y el sol en sus ojos, Bhumi, la Tierra, en su estómago, etc. El hindú ve el cosmos entero en cada ser, pero especialmente en la vaca, del mismo modo que Dios está en todos los corazones humanos pero se siente más patente en los santos y los sabios. Esto es debido al particular carácter de este animal.

 

La vaca representa la No-Violencia, puesto que es mansa y apacible. Es un animal cariñoso, lleno de ternura y paciencia. No daña a nadie para alimentarse. La vaca, en su vida animal, exhibe todas las virtudes que el aspirante espiritual busca en su vida humana. La tradición védica la asimila a la Madre Tierra. En efecto, se considera a la vaca como la energía expandida de Bhumi Devi, la Diosa Tierra, y no es difícil comprender el porqué. La tierra, a pesar de todas las barbaridades que se perpetran en su suelo, permanece paciente, dando sus dones a la humanidad hasta la extenuación, tolerándolo todo. La vaca tiene esta misma naturaleza.

 

Muchas personas están demasiado apegadas al sabor de la carne. Desean abandonar el consumo de carne, pero aún no son capaces de dejarlo por completo. Como práctica para abandonar el consumo compulsivo, uno podría proponerse dejar solamente de comer carne de vacuno. Esta pequeña restricción puede significar un mundo. Aunque uno esté comiendo carne de otros animales, la abstención de la vaca, por considerarla especialmente noble, hará que lentamente comience a darse cuenta de que los otros animales como cerdos, gallinas, etc. son también dignos de ser respetados. Poco a poco empezará a comprender que la vida de los animales que protege y de los que come no es tan diferente, y eventualmente abandonará la carne por completo. Por ejercer el principio de No-Violencia en un aspecto, pronto lo extenderá a todos los aspectos.

 

Resulta interesante saber que, de acuerdo con los Puranas, (Vishnu, Padma, Bhagavata y otros), en Kaliyuga, la era de la degradación moral, el signo externo del abandono del Dharma será que las vacas serán explotadas en lugar de protegidas. Esto puede extenderse a toda la naturaleza. El devoto hindú se sirve de la naturaleza como de una madre: toma lo que necesita y no más. Pero hoy día explotamos a la naturaleza más allá de sus posibilidades. Tristemente están muriendo ahora más vacas que en toda la historia de la humanidad. ¿No vale la pena revisar las antiguas tradiciones y averiguar si su aplicación sigue siendo relevante? Tal vez descubramos que, por la protección de un solo animal, podemos ampliar nuestra compasión a todos los seres.

 

Shloka:

svasti prajābhyaḥ paripālayantāṁ

nyāyena mārgeṇa mahīṁ mahīśāḥ

gobrāhmaṇebhyaḥ śubhamastu nityaṁ

lokāh samastāḥ sukhino bhavantu

 

Benditos sean los súbditos de los que gobiernan,

y que estos grandes hombres gobiernen con justicia;

que siempre haya bienestar para las vacas y los brāhmaṇas,

que todo el mundo en todas partes sea feliz.