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El héroe espiritual

En occidente, la palabra héroe, en general, evoca un tipo muy concreto de figura: un guerrero, o personaje que se enfrenta a peligros en los que, en general, su integridad física es puesta en riesgo para defender lo que es justo, para luchar contra el opresor, o bien por realizar una proeza que le proporcione fama y gloria. El héroe a menudo aprende algo sobre sí mismo en este proceso y cambia como persona o adquiere trascendencia. De lo que no cabe duda es que cuando pensamos en el héroe, a menudo influenciados por el cine o los cómics, pensamos en alguien de gran capacidad física y guerrera. Para la religión védica o hindú, sin embargo, esto no tiene por qué ser así.

 

La palabra que define al héroe o al guerrero en sánscrito es “vīra” que significa “bravo o heróico”. Los más familiarizados con el Hatha Yoga conocerán esta palabra a través de la postura llamada Virabhadrasana o postura del buen guerrero o del héroe, que alude a una de las formas de Shiva. La palabra está relacionada con Virya o “potencia”, haciendo referencia al arrojo o empuje a llevar algo más allá del límite.

 

Es aquí donde el concepto de héroe va más allá en el hinduismo. Cualquiera que lleva su virtud más allá de los límites comunes puede ser llamado vira o héroe. De acuerdo con los Shastras o Escrituras hay cinco tipos de heroísmo o virata, que son los siguientes:

 

Rana-Vira: Bravía o heroísmo en la batalla, luchando contra enemigos externos. Un ejemplo de este heroísmo en las Escrituras era Bhima el Pandava, que era capaz de luchar solo contra demonios y elefantes furiosos.

 

Dana-Vira: Heroísmo en la caridad. Aquel que da más allá del deber, sin preocuparse por sí mismo y sin arrepentimiento, es llamado danavira. Tal fue el caso del guerrero Karna, que tenía el voto de dar cualquier cosa que le pidieran aunque fuera en su propia contra, y lo cumplió al dar una armadura que le hacía invulnerable el día antes de la batalla, y sabiendo que quién se la pedía era el padre de su enemigo.

 

Vidya-Vira: Este es el heroísmo en conocimiento y erudición. Se llama Vidyavira a aquel que muestra constante y completo conocimiento en sus acciones. El ejemplo perfecto es el Señor Rama, pues jamás llevó a cabo acción alguna en Su vida que no fuera para mostrar una enseñanza.

 

Dayavira: El heroísmo en la compasión. Aquel que no puede soportar la aflicción de los demás es Dayavira. Tal era, por ejemplo, el rey Shibi, que prefirió dar parte de su carne a un halcón antes de permitir que devorara a una paloma.

 

Tyagavira: el heroísmo en la renuncia. Este es quizás el más grande de los heroísmos, el que nace de la renuncia a lo material en pro del Dharma o la rectitud. Un ejemplo perfecto es el de Bhishma. Sabiendo que su padre el rey Shantanu quería casarse con la pescadera Satyavati, fue a ver al padre de ésta. Éste dijo que sólo accedería al matrimonio si los hijos de ambos eran coronados reyes, a lo cual Bhishma dijo que renunciaba al trono sin ningún problema. Ante la objeción del padre de que si bien él no quería ser rey, sus hijos quizás sí reclamarían el trono, Bhishma juró en ese momento que llevaría una vida de celibato para siempre, tanto le importaba la felicidad de su padre. Este terrible voto fue aplaudido por los Dioses. Este es un caso de renuncia más allá del deber.

 

Dentro del hinduismo hay por lo tanto, diferentes formas de alcanzar la excelencia, de acuerdo con la disposición y capacidad de cada uno. No obstante el más grande guerrero o héroe es aquel que aparta todo lo demás para vencer al más grande de los enemigos: el ego. Este es sin duda el Paramavira o héroe supremo.

 

Shloka:

sukha-duḥkhe same kṛtvā

lābhālābhau jayājayau

tato yuddhāya yujyasva

naivaṁ pāpam avāpsyasi

 

Considera por igual el placr y el dolor, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, y disponte para la lucha, así no incurrirás en pecado.