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Holi, tres posibles orígenes

 

 

La luna llena del mes hindú de Phalguna trae consigo una serie de festividades que se celebran a lo largo y ancho de toda India, y aún fuera de sus fronteras. La más conocida es Holi, la fiesta del color.

 

Holi se celebra cuarenta días después de Vasant Panchmi, y es una fiesta principalmente asociada con la primavera. Es una festividad muy antigua, por cuanto era ya observada en tiempos del Señor Krishna. Una de las historias sobre su origen, de hecho, Le sitúa como fundador de la tradición. No obstante, son mútiples las leyendas que se asocian a Holi:

 

La más conocida de ellas cuenta que en este día, Prahlada, el devoto hijo del demonio Hiranyakashipu, fue salvado del fuego por el Señor Vishnu. A causa de su devoción, su padre, el demonio del materialismo, lo condenó a ser quemado vivo, para lo cual, la terrible diablesa Holika, que tenía una capa ignífuga, sujetó al niño y se sentó con él en la pira encendida. Sin embargo, Vishnu hizo que los poderes de la capa fueran transferidos a Prahlada, y así, el pequeño devoto salió ileso y Holika se incineró. Holika era la diablesa  de la desgracia, y de este modo se celebra el triunfo de la devoción y la vida sobre la mundanidad y la muerte.

 

A causa de dicha historia, en la víspera de esta fecha se celebra el Holika Dahan, una puja especial en la que se ofrecen al fuego varios elementos a Durga, Narasimha y Prahlada.

 

Otra explicación, como ya hemos dicho, cuenta que Holi fue establecido por el Señor Krishna y Sus amigos, los jóvenes pastores y pastorcillas, que en primavera, para celebrar el divino amor de Radha y Krishna, llevanban a cabo juegos alegres y campestres, entre ellos lanzarse unos a otros agua teñida con pinturas. Así, en Vrindavan, donde Krishna y Radha celebraron el primer Holi, la festividad es muy amada, y dura nada menos que dieciséis días de fiestas, desfiles y jolgorio.

 

Un relato mucho menos conocido sobre Holi nos sitúa en la época en la que los dioses querían ver casado al Señor Shiva, y mandaron a Kamadeva, el dios del amor, a traspasar con su flecha a Shiva, para que se enamorara de Parvati Devi. Shiva no toleró este insulto, y, abriendo Su tercer ojo, destruyó a Kamadeva, reduciéndolo a cenizas. Más tarde, lo que no hizo la lujuria, lo pudo lograr Parvati practicando ascetismo y con devoción inquebrantable. Durante años, Parvati vivió en el bosque rogando por Su Señor. Shiva, conmovido, entregó Su amor a la Diosa. Se dice que, habiendo Shiva recapacitado, y sabiendo que el impulso amoroso es necesario para la vida en la tierra, devolvió su cuerpo a Kamadeva, lo cual sucedió en este día. Así, en Holi se celebra con gran alegría el retorno del amor.

 

Cualquiera que sea de estos tres el origen de Holi, o si son los tres u otros desconocidos, lo único seguro es que la fiesta llena los días de India de color, alegría, y amor por las criaturas. En sí, ya es esto una razón para celebrar.

 

 

Shloka:

 

Siddhi-buddhi-prade devi

 

Bhukti-mukti-pradāyiṇi

 

Mantra-mūrte sadā devi

 

Mahā-lakṣmi namo’stu te

 

Oh, Maha Lakshmi, me postro ante aquella que concede éxito e inteligencia, disfrute terrenal y liberación. Diosa, tu forma es la sílaba mística.