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Kaya Sthairyam, meditación en el cuerpo

A la hora de practicar meditación, uno de los primeros obstáculos es la inestabilidad del cuerpo. La naturaleza de la meditación requiere que el cuerpo se mantenga inmóvil, pero cuando nos sentamos a practicar, no pasan muchos minutos sin que la postura se vuelva incómoda, nos pique alguna zona, o nos duela la espalda. A menudo finalmente desistimos.

 

La tradición yóguica, sin embargo, nos provee de una técnica de concentración llamada Kaya Sthairyam (cuerpo estable), para ayudarnos a salvar este obstáculo. Esta concentración se realiza en doce estadios, tal como siguen:

 

1-Preparación: Busca una postura cómoda a la vez que firme. Con la espalda recta, hombros relajados, sin tensionar los músculos. Preferiblemente pueden ser siddhasana o padmasana, pero si ninguno de estos asanas son viables, cualquier otro es bueno.

 

2-Postura del cuerpo: Concéntrate en la postura que has llevado a cabo. Vuélvete consciente del cuerpo, desde abajo hasta arriba, recorriendo la columna vertebral y sintiendo como sostiene tu cabeza. Hazte consciente de los brazos y las piernas sosteniendo la postura.

 

3-Visualización del cuerpo: Visualiza tu cuerpo externamente, como si te vieras en un espejo. No abras los ojos. Visualízalo por delante, por detrás, de lado a lado, desde todos los ángulos posibles, asentado en el suelo.

 

4-La roca o el árbol: Siente y piensa que tu cuerpo es una poderosa montaña, inconmovible a los embates externos, o un árbol centenario, profundamenter enraizado en el suelo. Siente las raíces que se extienden bajo tu cuerpo arbóreo. Siente y cree que es imposible moverte de ninguna forma.

 

5-Sensaciones del cuerpo: Observa tus sensaciones. Ya sea frío, calor, escozor, placer, etc. Conviértelas en un foco de atención. Si sientes picor u otra molestia, obsérvalo. Resiste la tentación de rascarte. Recuerda que eres una roca y el movimiento es desconocido para ti. Al observar la molestia de forma continuada ésta ira desapareciendo.

 

6-Consciencia de las partes del cuerpo: Hazte consciente de tu cabeza y sólo de tu cabeza, sintiendo las sensaciones, etc. Ve bajando hacia los hombros, brazos, torso, etc. Llegando hasta los pies. Repite la operación otra vez. Siente el cuerpo firme y relajado.

 

7-Resolución: Toma este voto: “No me moveré de aquí durante toda la práctica”. Resiste de nuevo cualquier impulso a moverte. Pronto pasará la compulsión.

 

8-Estabilidad e inmovilidad: Vuélvete consciente de tu cuerpo como estable e inmóvil, pensando que no hay nada más que tu cuerpo, estable e inmóvil. Refuerza esta idea una y otra vez.

 

9-Respiración. Una vez que tu cuerpo se ha vuelto inmóvil, puedes comenzar a mover tu atención hacia la respiración. Hazla limpia y fluída, sutil y silenciosa, permanece acompañando el fluir del aire de dentro a fuera de tus pulmones y viceversa.

 

10-Concentración: Cuando l mente se vuelve estable gracias a la respiración, busca tu objeto de concentración, ya sea tu divinidad amada, el Om u otro objeto de meditación. Obsérvalo como el centro mismo del universo. Permanece contemplándolo.

 

11-Final: Poco a poco toma consciencia del cuerpo de nuevo. Comienza muy lentamente a pensar en él como un objeto móvil. Comienza a mover los dedos de manos y de pies y lentamente sal de la postura.

 

12-Acción de gracias: Canta tres veces el Om y rinde homenaje a Dios y a los Maestros.

 

Esta hermosa meditación hace nuestro cuerpo fuerte a las adversidades. Practicada diariamente, el cuerpo se volverá inmóvil e inconmovible, y de este modo, meditaremos hermosamente. ¡Hagámoslo a partir de ahora!

 

Shlokas:

samaṁ kāya-śiro-grīvaṁ

dhārayann acalaṁ sthiraḥ

samprekṣya nāsikāgraṁ svaṁ

diśaś cānavalokayan

 

praśāntātmā vigata-bhīr

brahmacāri-vrate sthitaḥ

manaḥ saṁyamya mac-citto

yukta āsīta mat-paraḥ

 

Uno debe mantener el cuerpo, el cuello y la cabeza erguidos en línea recta, y mirar fijamente la punta de la nariz. De ese modo, con la mente tranquila y sometida, libre de temor y practicando continencia, se debe meditar en Mí en el corazón y convertirme en la meta última de la vida