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Profundizando en tu meditación, por Sri Swami Chidananda

“Dios está aquí, ahora”. Esta verdad nos ha sido declarada en muchas Escrituras. Todos hemos oído que Dios es omnipresente y todo-penetrante. Sí Él es infinito, sin límites y sin ataduras, entonces debe estar en todas partes. Él debe estar presente aquí. Él debe estar presente ahora.

 

Esta verdad que nos ha sido dada es la primera cosa que debes invocar cuando te sientes a meditar. Cuando vayas a tu sala de meditación, cierra la puerta, enciende algún incienso o vela y canta Om u otros cantos. Entonces, en primer lugar y más importante, debes rechazar la presencia de toda otra cosa. Nada existe. No hay nada. Arroja todos los pensamientos de todo. Debes pensar, actuar y afirmar que “¡Dios está aquí ahora! Estoy frente a Él. Nosotros dos estamos aquí juntos. Nada más existe excepto el hecho de que yo estoy aquí y Dios está aquí. Oh, Señor, pueda yo meditar en Ti. Revélate a mí. Hazme sentir Tu presencia. Absórbeme en Ti. Que pueda ser llenado de Ti. Dios está aquí. Dios está ahora, y ese es el único hecho. No hay nada más”.

 

Sostén esta verdad y habita en Él. Siente que sólo existe esto y nada más. “Esta es la única verdad. Yo, y Dios frente a mí, radiantemente divino, gracioso, lleno de luz, supremamente bello, derramando Su compasión, gracia y luz sobre mí, envolviéndome en Su amor. Estoy a Sus pies. Soy Su niño, Su sirviente. Él es mi todo en todo”.

Así, la comunión debe ser establecida sobre la base de esta gran verdad. Entonces, puedes proceder con un verdadero sentido de pertenecer a Él en una relación tangible. “Él es para mí mi todo-en-todo, mi más precioso tesoro, mi mayor riqueza. Él es mi soporte, la vida de mi vida”.

 

Cualquier pensamiento distractor que pueda desviar al pensamiento de Dios debe ser instantáneamente desechado como un mito, como no existente, como nada, sin valor, tan solo un fragmento de imaginación. No le des crédito de ninguna clase, puesto que Dios es el único verdadero hecho. Él existe. Él es la Realidad.

 

De este modo, tu meditación debería ser construida alrededor de este poderoso hecho de la presencia de Dios aquí y ahora. No hay tiempo. La eternidad está presente. No hay espacio. EL infinito está presente. No hay muchos. Sólo Dios está aquí y yo estoy bendecido de estar en comunión con Él. De este modo, eleva tu consciencia a una dimensión diferente en la cual nada más existe excepto Dios y solamente Dios.

 

Así, verás que este concepto metafísico de la omnipresencia de Dios no es solamente una cuestión de creer y tener fe, sino una verdadera necesidad para la práctica de unirse con Dios en meditación, por llevar tu consciencia a un mayor sentido de Realidad del Ser Supremo. Es, por lo tanto, de gran importancia, que afirmes esta verdad cuando te sientes para tu meditación diaria, haciendo que la base de tu sentimiento sea la presencia de Dios, y dirigiendo y enfocando tu mente en Él.

 

Entonces, hallarás que el poder de distracción de otras cosas disminuye, y el poder de Dios de mantener tu atención y absorberte completamente, y arrastrarte junto a Él aumenta. Te volverás más consciente de Dios y menos consciente de cualquier otra cosa. Y así es como debe ser.

 

Por lo tanto, te recomiendo esta aproximación. Comienza tu meditación después de sentarte en tu asiento y encender un incienso, afirmando poderosamente esta gran verdad de que “Dios está ahora, Dios está aquí y ahora. Déjame volverme totalmente absorto en Ti y centrado en Tu presencia aquí y ahora”.

 

¡Que Dios te bendiga!

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