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Concentración, por Sri Swami Sivananda

“Desa bandaschittasya dharana” significa la fijación de la mente sobre un punto, ya sea interno o externo.

 

No existe concentración sin algo sobre lo cual la mente pueda descansar, es decir, será menester tener un propósito definido, interés y atención en el acto de concentrarse, para que el éxito sea posible.

 

Los sentidos distraen y perturban nuestra paz mental. Si nuestra mente es inquieta, no podremos progresar. Cuando los rayos mentales se reúnen en un apretado fajo, debido a la constante práctica, la mente se concentra y se logra la Ananda (Dicha) introspectiva.

 

Por lo tanto, debemos silenciar los engañosos pensamientos y aquietar las emociones. Debemos tener paciencia, voluntad diamantina, infatigable persistencia y ser muy regulares en las prácticas. De no ser así, se apoderará del practicante la pereza, y las fuerzas adversas lo alejarán del Lakshya (objetivo).

 

Una mente bien entrenada puede ser fijada sobre cualquier objeto, ya sea objetivo o subjetivo, excluyendo otros pensamientos. Todos poseemos algún poder de concentración. Ésta podrá ser desarrollada hasta un grado máximo, mediante el progreso espiritual. Un hombre que posea apreciable capacidad de concentración, puede desarrollar mayor capacidad de trabajo en un tiempo más breve.

 

En el acto de la concentración no debe haber tensión cerebral, ni lucha con la mente.

 

El hombre cuya mente se halla dominada por las pasiones y toda clase de deseos fantásticos, difícilmente podrá concentrarse sobre un objeto, ni siquiera un solo segundo.

 

El celibato, la práctica de Brahmacharya, la reducción de las necesidades y actividades, la renuncia a los objetos sensuales, la soledad, el silencio, la disciplina de los sentidos, el total aniquilamiento de la codicia, avaricia, envidia, el apartamiento de las personas indeseables, la renuncia a la lectura de periódicos y a la concurrencia a los cines, aumentará considerablemente el poder de concentración.

La concentración es el único medio para renunciar a las aflicciones y tribulaciones del mundo.

 

El practicante deberá disponer de buena salud y alegre visión mental, y desarrollar su penetración introspectiva. Su evolución será rápida y su trabajo adquirirá gran eficacia.

 

El japa (repetición) de cualquier mantra y el Pranayama afirmarán a la mente, disiparán el Vikshepa (dispersión) y aumentarán el poder de concentración.

 

Para la concentración será condición indispensable no distraerse. Debemos concentrarnos sobre cualquier objeto que nos resulte grato y que la mente admita de buen grado. En primer término, la mente deberá ser entrenada sobre objetos concretos para que más tarde, cuando haya progresado, pueda hacerlo sobre cosas sutiles o ideas abstractas. La regularidad en la práctica es de capital importancia.

 

Formas concretas: Concéntrate sobre un punto negro dibujado en la pared; la llama de una vela; una estrella brillante; el dibujo del OM; del Señor Shiva, Rama, Krishna, Devi o la Ishta Devata (la deidad elegida), que deberán ser colocados frente a ti y observados con los ojos abiertos.

 

Formas sutiles o ideas abstractas: Siéntate delante de la figura de la Ishta Devata y cierra los ojos, conservando un cuadro mental de Ella, en el espacio comprendido entre las dos cejas, o bien en el corazón (Anahata Chakra); concéntrate en los Chakras MUladhara, Anahata, Ajña o en cualquier otro. Concéntrate en las cualidades divinas: amor, misericordia o bien sobre cualquier otra idea abstracta.

 

La concentración purifica y calma las emociones que surgen, fortalece las corrientes de pensamientos y las ideas. Purifiquemos entonces la mente mediante Yama y Niyama (observancia de la moral). Pero destacamos principalísimamente que la concentración sin la debida pureza carece de valor.

 

Shloka:

yathā dīpo nivāta-stho
neṅgate sopamā smṛtā
yogino yata-cittasya
yuñjato yogam ātmanaḥ

 

Igual que la llama de una lámpara prtegida en un lugar sin viento no vacila, así permanece la mente inmóvil cuando el yogi se concentra en el Atman.