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Yoga y Naturaleza, por Sri Swami Krishnananda

Los ejercicios de Yoga, cuando son correctamente llevados a cabo, nos mantienen sin duda saludables, pero hacen algo más que eso. Armonizan los constituyentes de nuestra personalidad física de tal manera que las fuerzas de la Naturaleza gradualmente comienzan a entrar en nosotros. Tal como vivimos ahora, lo que sucede en la estructura de nuestra personalidad repele a las fuerzas de la naturaleza.

 

 

Somos seres basados en el ego. Tenemos una poderosa necesidad auto-afirmativa dentro de nosotros. Ese sentimiento llamado “yo soy, yo soy  tal y tal, o yo tengo esto y esto”, es tan fuerte en cada uno de nosotros que la Naturaleza ha empezado a vernos como extraños. No parecemos pertenecer a la Naturaleza porque hemos establecido una suerte de falsa independencia del reino natural. Esto es falso, ya que somos parte de la Naturaleza. El mismo cuerpo que vemos con nuestros ojos está formado por los cinco elementos.  —tierra, agua, fuego, aire y éter—. Tanto como estos cinco elementos construyen  este cuerpo físico, ¿de qué forma somos independientes? Y aún así diremos: “Yo soy tal y cual, tú eres esto y lo otro, y no tengo nada que ver contigo”, de modo que veamos todo como cosas diferentes. Hemos creado una división donde no la hay.

 

La realidad de la materia es que la Naturaleza la ha expandido por todas partes, y tú estás armoniosamente conectado con ella, así que ¿qué te hace pensar que eres absolutamente independiente y no tienes nada que ver con este vasto mundo natural que hay ante ti? Si esta es tu actitud, la Naturaleza dirá: “donde las dan las toman. Si tú me consideras ajeno a ti, yo también te haré ajeno a mí”. Si establecemos una independencia de la naturaleza, la Naturaleza hará lo mismo con nosotros. ¿Con qué consecuencia? Nosotros seremos los perdedores, porque los recursos de la Naturaleza, sus tesoros y su abundancia, que son nuestra verdadera riqueza, no nos serán dados. Estamos viviendo como mendigos cuando en verdad somos hijos de emperadores. Si una persona que estuviese asociada al trono del emperador olvidase su herencia y viviese entre mendigos o vasallos creyendo ser uno de ellos, habiendo perdido la conexión con su glorioso legado ¿cuál sería su destino? Esto es lo que parece habernos sucedido. El Yoga rectifica este error de la personalidad.

 

 

De acuerdo con el sistema de Patañjali, el ejercicio yóguico que se precisa para armonizarse a uno mismo con las fuerzas naturales no es complicado. Las varias posturas  y ejercicios son sólo acciones preparatorias para establecerse finalmente en una postura particular. Esto significa que no tienes por qué hacer todas las posturas a lo largo de tu vida, si es posible para ti sentarte en una postura particular. Patañjali define la postura yóguica en un aforismo sencillo: sthira sukham asanam (Y.S. II.46). Asana significa postura yóguica. ¿Y cómo la define? Sthira Sukham, una simple definición: Aquella que es firme y confortable es una postura yóguica.

 

¿Qué quiere decir Patañjali por firme y confortable? Debe ser una postura que no debas cambiar constantemente. Si asumes una postura complicada y artificial, no serás capaz de mantenerla por mucho tiempo. Tendrás que cambiarla. Patañjali no quiere que cambies constantemente porque el propósito del asana es otro. Él espera que puedas sentarte en una postura concreta durante un período completo. Si puedes mantener una misma postura por tres horas continuas sin cambiarla, entonces se dice que estás establecido en Yoga.

 

Generalmente, los practicantes de Yoga asumen una postura sedente, de la cual todas las otras posturas son factores contribuyentes. Padmasana, Sukhasana, Svastikasana, Siddhasana, etc., son las posturas sedentes practicadas usualmente en Yoga. El propósito detrás de la postura es conferir tal estado de estabilidad y equilibrio a la persona, que las distracciones y perturbaciones causadas por el ego sean mitigadas en gran medida. Somos personas muy distraídas. En nuestra mente, pensamos en cientos de cosas en un solo minuto. Nuestros ojos están distraídos, deseando ver tantas y tantas cosas. No podemos mirar a ningún sitio directamente durante mucho tiempo. Esto es distracción, la incapacidad para concentrar la mente. La mente tampoco puede mantenerse en un solo pensamiento continuamente, debido a las distracciones de la personalidad. Cada parte del cuerpo está distraída. Somos seres muy agitados, por decir así. Vivimos una vida muy artificial, físicamente, moralmente, intelectualmente, —y, por supuesto, espiritualmente—.

 

En la postura yóguica que Patañjali prescribe como un miembro necesario de su técnica, se trata de permitir a las energías de la Naturaleza fluir en la persona, lo cual es posible sólo cuando no estamos distraídos. Si estás agitado en alguna parte de tu sistema, la Naturaleza no entrará en tu persona, porque la armonía es Naturaleza, y las distracciones son tu personalidad. No hay una conexión entre estas dos.

 

 

Armonización es el propósito de los asanas. En la Bhagavad Gita hay una definición muy hermosa del Yoga. Samatvam yoga ucyate (B.G. II;48). El Señor Sri Krishna dice que el Yoga es equilibrio. Eso es todo. Él no dice nada más. Armonía es Yoga, Equilibrio es Yoga. Samatvam Yoga ucyate. Ahora puedes comprender que este samatvam o equilibrio es la sintonía de la persona con la atmósfera externa, que lo incluye todo. Tú debes sintonizarte con cualquier objeto con el que contactes o veas de modo que deje de ser un objeto externo para ti. Debe volverse una parte y parcela de tu propia atmósfera funcional.

 

 

Llegar a hacerse consciente de semejante ideal ante nosotros ya es, de hecho, un gran logro. Jijñasur api yogasya sabda-brahmativartate (B.G. VI; 44), dice la Bhagavad Gita: Incluso aspirar a conocer el Yoga es ya un logro tremendo. No necesitas practicarlo, ni lograr nada. Incluso sólo aspirar a conocerlo, incluso creer que es posible tal cosa, tenerla como tu meta, es un logro sin igual. Por tanto, el Señor Sri Krishna nos brinda un gran consuelo en la Bhagavad Gita, que cuando de verdad sientes honestamente la necesidad de lograr la perfección, la Gracia de Dios ya ha descendido sobre ti.