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Consejos para la meditación, por Sri Swami Sivananda

Tened un cuarto separado para meditación que se cierre con llave y cerrojo. Nunca permitáis que un extraño entre en el cuarto. Quemad allí incienso. Lavad vuestros pies y luego entrad en el cuarto.

 

Retiraos a un lugar tranquilo o cuarto donde no temáis que os interrumpan, de manera que vuestra mente se sienta segura y descansada. Desde luego, no siempre se pueden obtener condiciones ideales, en cuyo caso debéis desempeñaros de la mejor manera posible. Debéis estar solos, vosotros mismos, en comunión con Dios o Brahman.

 

Levantaos a las cuatro de la mañana (Brahmamuhurta) y meditad desde las cuatro hasta las seis. Hacedlo otra vez por la noche desde las 19 hasta las 20 horas.

 

Tened una imagen de vuestra Ishta Devata (Deidad preferida) en el cuarto, y también algunos libros religiosos: La Gita, las Upanishads, el Yoga Vasishtha, el Bhagavatam, etc. Ubicad vuestro asiento frente a la imagen de vuestra Ishta Devata.

 

Sentaos en Padma, Siddha, Sukha o Svastikasana. Mantened vuestra cabeza, cuello y tronco en línea recta. No os inclinéis ni adelante ni atrás.

 

Cerrad los ojos y concentraos suavemente en el Trikuti, el espacio entre las dos cejas. Unid los dedos índice y pulgar.

 

No luchéis nunca con la mente. No hagáis ningún esfuerzo violento en la concentración. Relajad todos los músculos y nervios. Relajad el cerebro. Pensad gentilmente en vuestra Ishta Devata. Repetid lentamente vuestro Guru-Mantra (el mantra dado por el Guru) con Bhava (devoción) y significado. Serenad la mente burbujeante. Silenciad los pensamientos.

 

No hagáis ningún esfuerzo violento para controlar la mente, dejadla correr libremente durante un rato para agotar sus esfuerzos. Ella aprovechará la oportunidad y al principio brincará como un mono desencadenado, hasta que gradualmente perder velocidad y os buscará para que le deis órdenes. Necesitaréis un tiempo para dominar la mente pero cada vez que lo intentéis lo lograreis en menor tiempo.

 

Meditar en un nombre y en una forma del Señor es Saguna Dhyana. Esta es la meditación concreta. Meditad en la forma de Dios que os guste y repetid Su nombre mentalmente. Esto es Saguna Dhyana. O repetid Om mentalmente y meditad en ideas abstractas tales como Infinitud, Eternidad, Pureza, Conciencia, Verdad, Bienaventuranza, etc., identificándolas con vuestro Yo. Esto es Nirguna Dhyana. Aferraos a un método. En las etapas iniciales sólo Saguna Dhyana es apropiado para la gran mayoría de las personas.

 

Una y otra vez abstraed la mente de los objetos mundanos cuando huye del Lakshya (la meta), y fijadla allí. Esta clase de combate durará varios meses.

 

Al principio, cuando meditéis en el Señor Krishna, poned Su retrato delante de vosotros. Miradlo fijamente sin parpadear. Mirad primero Sus pies, luego la vestidura de seda amarilla, después los ornamentos en torno de Su cuello, luego Su rostro, los pendientes, la corona sobre la cabeza engastada de diamantes, luego Sus brazaletes, Sus pulseras, después Su caracola, el disco, la maza y el loto, volved otra vez sobre los pies. Empezad nuevamente el mismo proceso. Repetidlo una y otra vez durante media hora. Cuando os sintáis cansados mirad fijamente el rostro. Practicadlo durante tres meses.

 

Entonces cerrad los ojos y visualizad mentalmente el retrato y haced que la mente contemple las distintas partes como hicisteis antes.

 

Podéis asociar los atributos de Dios tales como omnipotencia, omnisciencia, pureza, perfección, etc., en el correr de vuestra meditación.

 

Si se presentan a vuestra mente pensamientos nocivos, no uséis vuestra voluntad para alejarlos. Sólo perderéis vuestra energía. Sólo agotaréis vuestra voluntad. Os fatigaréis. Cuanto mayores sean los esfuerzos que hagáis, los malos pensamientos retornarán con redoblada fuerza. Los pensamientos se harán más poderosos. También volverán más deprisa. Sed indiferentes. Quedaos tranquilos. Pronto desaparecerán. O sustituidlos con buenos pensamientos (método Pratipaksha Bhavana). O pensad en el retrato de Dios y el mantra una y otra vez, enérgicamente. O rezad.

 

 

 

Nunca dejéis pasar un solo día sin meditar. Sed regulares y sistemáticos. Tomad alimentos sáttvicos (puros). Las frutas y la leche ayudan a concentrar la mente. Dejad la carne, el pescado, los huevos, el cigarrillo, las bebidas alcohólicas, etc.

 

No sacudáis el cuerpo. Mantenedlo firme como una roca. Respirad lentamente. No os rasquéis de vez en cuando. Adoptad la actitud mental conveniente tal y como os la enseñó vuestro Guru.

 

Cuando vuestra mente esté cansada no os concentréis. Permitidle descansar.

 

Cuando una idea ocupa con exclusividad la mente la transforma en un verdadero estado físico o mental. Por lo tanto, si ocupáis plenamente vuestra mente con el pensamiento de Dios, entraréis en Nirvikalpa Samadhi (el estado de Superconciencia) muy rápidamente. Por lo tanto, ejercitaos con fervor.

 

Shloka:

 

kaviṁ purāṇam anuśāsitāram

aṇor aṇīyāṁsam anusmared yaḥ

sarvasya dhātāram acintya-rūpam

āditya-varṇaṁ tamasaḥ parastāt (VIII;9)

 

Siempre medita en el Omnisciente, el Antiguo, el Gobernante, más pequeño que un átomo, el Soporte de todo, de forma inconcebible, brillante como el sol y que se encuentra más allá de la oscuridad de la ignorancia.