Yoga Sutras: Cinco estados de la mente

Los Yoga Sutras de Patañjali constituyen el texto más laureado y consultado respecto a la ciencia del Yoga. Esto no es de extrañar, ya que, además de su estilo sistemático y preciso, nos instruye con una precisa descripción de la mente humana y sus funciones, cuyo estudio es tan importante para la práctica del Yoga.

 

Muchos y muy grandes eruditos han comentado los Sutras a lo largo del tiempo con sus propias interpretaciones de cada aforismo. El más antiguo de ellos, y el más autoritativo sin duda es el que escribió el mismo Vyasa, compilador de los Vedas y maestro original de la filosofía Vedanta. Vyasa no sólo interpreta el texto sino que añade en su comentario información muy valiosa para le aspirante, sobre los medios del Yoga, su fin, y la naturaleza de la mente.

 

En el comentario del primer aforismo, Vyasa diserta sobre cinco estados de la mente humana, los cuales son naturales, consustanciales al ser humano. Tres de ellos son inconvenientes para la práctica del Yoga y los otros dos pueden ser convenientes. Veámoslos:

 

KSHIPTAM es el estado inquieto o disperso de la mente. En esta situación, la mente vaga de un lado a otro, dificultándose mucho la atención en una sola cosa, ni qué decir de la concentración o meditación. Por ejemplo, es un estado común en una mente nerviosa o miedosa, que teme lo que pueda suceder o que tiene muchos deseos. Una mente de estas características se detendrá muy difícilmente.

 

MUDHAM es la mente abotargada o apática. En este estado, que podríamos llamar opuesto al anterior, la mente se halla en un estado de opacidad que incluso le dificulta el mismo pensamiento. Una mente cansada por exceso de trabajo, o atontada por la falta de él, o dada a malos vicios como ver demasiada televisión, o intoxicarse con alcohol o drogas puede descender fácilmente a este estado.

 

VIKSHIPTAM es el estado de la mente distraída. No es un estado tan agitado como el de kshiptam, pero la mente está sólo a medio nivel de atención. Puede ser que desee enfocarse en un punto, pero otros deseos y pensamientos la fuerzan a dividirse. Este es nuestro estado mental de la mayoría de las veces, parcialmente atento pero no totalmente concentrado.

 

EKAGRAM o concentrado en un solo punto. Este es, evidentemente, un estado ideal para el Yoga. Cuando conseguimos que la mente se centrre en un mismo punto, la meditación surge muy fácilmente. Esta es una mente que, bien por tener una fuerza natural, producto de vidas anteriores, o por haberla entrenado con constancia, tiene suficiente poder como para concentrarse en una sola cosa cada vez.

 

NIRUDHAM o mente suprimida. En este estado no hay mente, pero esto no significa que haya sido destruida, o no sería un estado propio de ella. Es una mente en estado laytente. Esto puede darse durante el sueño, o en estado de profunda contemplación. En el sueño profundo todos experimentamos el estado de cesación de la mente, que resurge una vez despertamos. En estado de Yoga, la mente también se halla en cesación, pero en un estado superconsciente.

 

Estos cinco son estados que no podemos evitar en uno u otro momento de nuestras vidas. Algo importante merece ser comentado aquí: Vyasa nos dice que en cualquiera de estos estados el Samadhi o estado de contemplación puede acontecer. Esto es debido a que el samadhi no es un estado artificial o provocado en la mente, sino un estado connatural a la naturaleza humana. Sin embargo, se nos dice que el samadhi no puede ser absorbido o asimilado por una mente inquieta o en estado de inercia, debido a lo cual los momentos de inquietud superan a los estados de samadhi. Además, es mucho más improbable que dicha contemplación suceda en una mente agitada, si bien es posible. Por lo tanto, debemos buscar con nuestra práctica que la mente esté atenta y concentrada en nuestra práctica, pues este es el camino seguro hacia los estado elevados del Yoga.

 

Shloka:

 

bandhur ātmātmanas tasya

yenātmaivātmanā jitaḥ

anātmanas tu śatrutve

vartetātmaiva śatru-vat

 

Para aquel que ha conquistado la mente, ésta es el mejor de los amigos; pero para aquel que no lo ha hecho, la mente permanecerá como su peor enemigo.

 

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