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La ciencia de Brahmacharya

Uno de los conceptos más desprestigiados y mal entendidos del Yoga es el Brahmacharya. Por un lado, en ocasiones encontramos traducciones de textos yóguicos que se limitan a traducir el término simplemente como “celibato”, lo cual no deja de ser parcial. Por otro, aún más grave, los proponentes de ciertas ramas del yoga moderno, bien por confusión o por ignorancia, dan enrevesadas explicaciones de lo que el Brahmacharya es, evitando mencionar la continencia, o incluso denigrando la práctica de la castidad, y tratando de hacer ver que ningún tipo de restricción o disciplina es necesario en la práctica del Yoga. Esto es un gran error. En realidad, el verdadero avance en la práctica del Yoga se vuelve inviable sin una verdadera comprensión de lo que es Brahmacharya y cómo se lleva a cabo.

 

Para empezar ¿qué es Brahmacharya?

El término se acuña de la unión de dos palabras sánscritas: Brahma, el Ser Supremo o Dios, y Achara, que significa “conducta” o “conducirse”. Así pues, podemos traducir Brahmacharya como “conducta divina”. En un sentido estricto, esto se refiere al celibato o la cesación de toda actividad sexual externa, física, energética y mentalmente. En un sentido amplio, el espíritu de Brahmacharya consiste en que nada debe distraer al aspirante del ideal divino. Desde esta perspectiva, el Yama significa que uno debe enfocar toda su energía en la consecución del Yoga, evitando que se pierda en otros deseos vanos.

 

La pregunta es obvia entonces: Si Brahmacharya es definido como la no desviación del ideal ¿por qué entonces se pone tanto énfasis en la restricción de sexo? La respuesta es que el impulso sexual es el más poderoso en el ser humano. Por lo tanto, si podemos contener el impulso sexual, el resto de los impulsos son controlados fácilmente.

 

Gastamos una cantidad de energía inmensa en nuestra vida sexual, más aún si no tenemos pareja y debemos buscarla. La ansiedad por encontrar una pareja, el esfuerzo llevado a cabo, la energía gastada en el acto sexual, y por supuesto la dispersión de la energía que resulta de todo esto, hace que la mente y los cuerpos pránico y físico desperdicien una energía que sería sumamente valiosa en la práctica de Yoga. La ciencia de Brahmacharya nos enseña cómo enfocar y reencauzar esta energía para fines espirituales.

 

Brahmacharya no es represión.

Hoy en día es necesario aclarar que un brahmachari no es alguien que se reprime. La represión de la energía sexual no conduce a nada bueno, más bien al contrario, puede tener consecuencias desastrosas para la psiquis y las energías del ser humano. El cuerpo y la mente han sido creados con un impulso de procreación natural. Este impulso debe ser atendido o el cuerpo no funcionará adecuadamente. Sin embargo, a menudo, en el mundo moderno se utiliza esta razón como excusa para dar rienda suelta a toda clase de comportamientos desordenados.

 

La ciencia del Brahmacharya enseña a controlar la energía que busca su exteriorización en el acto sexual y la sublima para que se vuelva introspectiva y contribuya a lograr el exaltado estado del Yoga. En otras palabras, el brahmachari no sufre la represión, porque la energía que busca salir, encuentra un camino interno y es transmutada en energía espiritual. Es una alquimia divina en la que la fuerza vital ya no escapa del cuerpo, sino que lo alimenta. La necesidad reproductiva desaparece. Sin embargo, no hay que pensar por esto que es una práctica sencilla. Al contrario, son necesarias paciencia infinita y práctica constante para lograr tan sólo una cierta estabilidad en Brahmacharya.

La sexualidad está en la mente.

Brahmacharya no es ni un diez por ciento de práctica física. Si todo el problema del sexo estuviera en el cuerpo bastaría con un poco de bromuro para ser un brahmachari, pero ningún supresor artificial del deseo puede convertir a alguien en brahmachari. Cuando se suprime artificialmente el impulso con sustancias o de otros modos, la energía se desvía y aparece en forma de ira, irritación u otros malos hábitos. Por otro lado, hay grandes yoguis y sabios rishis que han hecho vida de casados, han tenido hijos y aún así han sido grandes brahmacharis. El trabajo real está en conseguir una mente y energías puras. La castidad del cuerpo llega por sí misma. Cuando uno come demasiado y se excede con toda clase de alimentos perjudiciales, no sabe qué tipo ni qué cantidad de comida es buena para él, pero una persona regulada, que come lo justo y sanamente sabe cuándo su cuerpo tiene hambre naturalmente y cuándo no debe comer. De manera similar, cuando la mente está influenciada por un constante estímulo sexual, confundida y agitada, no sabe cuándo necesita dar curso a su impulso y cuándo no. Sin embargo, si la mente es pura, el impulso llega solamente cuando es natural, y el aspirante disfruta de una vida amorosa regulada y plena. Esto en cuanto a los grhasthas o personas que forman una familia. Hay otras personas que, por una atracción natural hacia el ascetismo y la plena dedicación a la espiritualidad, llevan un Brahmacharya estricto. Son los monjes, yoguis ascetas, tapasvins y swamis. Hanuman, Haridasa, Mira Bai, Shankara, Bhishma y otros llevaban este estilo de vida elevado. otros como Sri Ramanuja fueron tanto hombres casados primero como ascetas después.

 

Cuando uno practica Brahmacharya por cierto tiempo, los beneficios son tanto físicos como espirituales. Por un lado, la energía de tal persona se vuelve potente y vibrante, y es capaz de realizar tareas que para otros serían abrumadoras. Por otro lado, el egoísmo desaparece en una mente purificada por el Brahmacharya. Ya no ve a los demás como objetos de disfrute, sino como hermanos espirituales. La ansiedad desaparece puesto que el deseo se ha apagado. El brahmachari halla felicidad dentro de sí mismo y no en el exterior.

 

Cómo funciona

Todo el cuerpo del ser humano está formado por energía pránica, es decir, por Prana Universal. Este Prana se divide en muchas sub-energías o sub-pranas, la más poderosa de las cuales es virya, o la energía seminal. Virya es la energía vital que da fuerza y vigor al cuerpo para moverse. No hay que pensar que existe sólo en el hombre. No está relacionado con el sexo físico, aunque da lugar a éste. Cuando la mente es influenciada por los Gunas o cualidades de Rajas y Tamas (pasión e inercia), el Prana se agita e influencia al Virya para que fluya hacia el órgano reproductor. Por medio de Brahmacharya el yogui dirige esta energía de nuevo hcia arriba (Urdhvareta) y estabiliza de nuevo su energía. El Virya se convierte en Ojas o energía espiritual que alimenta la mente pura.

 

El yogui practica Brahmacharya bajo el principio de que allí donde va su consciencia, allí va su energía. Todos tenemos la capacidad de controlar nuestras energías por medio de la consciencia, pero en la medida en que la mente es dispersa y tiene falta de concentración, es muy difícil realizar este trabajo. Por lo tanto, hay varios pilares o prácticas mayores en las que el brahmachari se refugia para su avance en este campo.

 

Kirtan y Japa: Por medio del canto de los Santos Nombres, su mente es purificada de todo deseo mundano, y adquiere amor por lo elevado y espiritual, y desapego de lo material.

 

Pranayama: Gracias a los ejercicios de Pranayama el yogui aprende a, primero estabilizar y luego controlar sus energías internas.

 

Asanas: Por medio de los Yogasanas, el Prana se distribuye adecuadamente por todo el cuerpo y cesan los desequilibrios energéticos.

 

Lectura espiritual: A través del Swadhyaya o lecturas de textos espirituales, el aspirante eleva su mente y estimula la concentración mental.

 

Alimentación: Somos lo que comemos. Por medio de una alimentación sáttvica, libre de elementos rajásicos y tamásicos, tales como la carne, los alimentos muy picantes, muy agrios, muy salados, etc. el yogui purifica tanto su mente como su cuerpo, al tiempo que, al digerir más fácilmente, menor cantidad de energía es gastada. La alimentación es, de hecho, de primordial importancia en el brahmacharya.

 

Por supuesto, Brahmacharya es mucho más que todo esto, pero basta un fugaz repaso a sus prácticas y beneficios para entender el gran valor que esta disciplina inestimable puede traer a nuestras vidas ¡gloria a los brahmacharis que han logrado dominio sobre sí mismos!

 

Shloka:

 

praśāntātmā vigata-bhīr

brahmacāri-vrate sthitaḥ

manaḥ saṁyamya mac-citto

yukta āsīta mat-paraḥ

 

Con la mente serena, sin miedo, firme en el voto de Brahmacharya, habiendo controlado la mente, uno debe sentarse teniéndome a Mí como la meta suprema.