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La Estructura de la Bhagavad Gita (II): Alma, Dios y Medios

En el pasado artículo sobre la estructura de la Bhagavad Gita, encontrábamos la triple división del texto en sus dieciocho capítulos, desde la explicación del Karma Yoga en los primeros seis capítulos, pasando por el Bhakti Yoga en os siguientes seis y terminando con el Jñana Yoga en los seis últimos. Esta es una división tradicional del texto, pero podemos encontrar otras maneras de estructurarlo.

 

Las tres secciones de la Gita pueden ser interpretadas de diferentes formas. El Señor Krishna puede, en Su omnisciencia, contentar al mismo tiempo a todos los tipos de mente y tendencias personales. Por esto es que las páginas de la Gita han sido interpretadas de tan diversas maneras.

 

Si observamos los seis primeros capítulos, comienzan desde el desaliento de Arjuna, hasta la meditación. El comienzo es la melancolía o desesperación del alma individual, al desconocer su deber, el camino a tomar y viendo tan enorme ejército ante ella. Bhagavan Sri Krishna, por tanto, viendo tal desconsuelo, instruye a Arjuna en la naturaleza del alma. Él sabe muy bien que para el alma condicionada es indispensable conocerse a si misma antes de emprender mayores alturas espirituales. Por eso, el segundo capítulo comienza con la enseñanza de que no somos el cuerpo, sino el alma inmortal. Gran parte de las enseñanzas en los siguientes capítulos, se basan en el retraimiento de los sentidos a fin de interiorizar la mente y contemplar el ser interior.

 

Comenzando el séptimo capítulo, el Yoga del Conocimiento y la Realización, Krishna comienza a hablar más detalladamente de Sí mismo como el Akshara Brahman, el Dios indestructible y que llena la existencia entera. Los capítulos ocho, nueve y diez hablan de las glorias de Bhagavan Sri Krishna en una manera poética y bella, pero al mismo tiempo describiendo filosóficamente la Naturaleza del Supremo. Ahora que el aspirante se conoce a sí mismo como un alma y no un cuerpo, puede comprender que hay un Alma que contiene a todas las almas, y que es el objeto y la meta de todo Sadhana. Una vez que nos afirmamos como almas, podemos aspirar a Dios. Esto culmina en la visión de la forma cósmica, en la que el Señor muestra a Arjuna Su virat Swarupa o forma cósmica. El capítulo doce describe el Yoga de la devoción, completando la descripción de Dios como la meta de todo buscador.

A partir del decimotercer capítulo, las Enseñanzas se enfocan mucho en la contemplación, adoración, meditación en el Absoluto, cultivo de virtudes (C. XVI), discernimiento entre las cualidades de la Naturaleza, hasta la rendición total al Señor (C. XVIII). Así pues, las últimas seis estancias de la Bhagavad Gita nos instruyen en los medios para alcanzar a Dios. Teniendo el conocimiento de uno mismo y el conocimiento de Bhagavan, el único faltante son los medios para alcanzarle. De este modo, se completa el proceso de Yoga, en el que el alma individual se une al Alma Universal.

 

Debido a esto, la Gita se resume en el Mahavakya o afirmación védica TAT TVAM ASI (Tú Eres Eso), en el cual los primeros seis capítulos son llamados Tvam Pada (la parte del “tú), los siguientes seis Tat Pada (la parte del “Eso” o Dios), y por último los últimos seis son el Asi Pada (Parte del “eres”) es decir, explican respectivamente al alma, a Dios y su relación de identidad.

 

Pero uno no debe olvidar que las Enseñanzas de la Gita no han de ser comprendidas intelectualmente, sino vividas y experimentadas, a través de la práctica constante y la devoción a Bhagavan Sri Krishna, el Señor de todos los Yogas.

 

Shloka:

rājan saṁsmṛtya saṁsmṛtya

saṁvādam imam adbhutam

keśavārjunayoḥ puṇyaṁ

hṛṣyāmi ca muhur muhuḥ

 

Oh, rey, cuando recuerdo este diálogo santo y maravilloso entre Krishna y Arjuna me regocijo una y otra vez.