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¿Por qué practicar Japa? por Swami Chinmayananda

Tal vez te preguntes por qué un estudiante de Vedanta que escucha y reflexiona sobre los discursos de las Upanishads y la Gita debería preocuparse de buscar otro tipo de sadhana aparte de la pura meditación. Es natural para los buscadores en su ciego entusiasmo llegar a cuestionar la importancia del japa para un buscador del Ser. Esta duda aparece debido a una confusión en la comprensión del Japa Yoga.

 

Japa es un ejercicio por el cual los siempre danzantes rayos de la mente son obligados a comportarse en cierto orden y ritmo, y por tanto lograr, por su esfuerzo cooperativo, una única melodía de repetición del canto del mantra.

 

En esta práctica, la mente se vuelve extremadamente enfocada en un solo punto. De hecho, el japa puede sostener el enfoque unidireccional de la mente de manera más efectiva que todos los impacientes métodos de meditación. Una mente aderezada con japa es como la comida en lata, que está lista para ser consumida tan sólo después de unos pocos segundos de ser calentada al fuego. Así, un breve periodo de meditación puede llevar a una mente preparada por el japa a alturas inimaginables en un tiempo imposiblemente corto.

 

Japa es un entrenamiento para la mente en fijarse a sí misma a una sola línea de pensamiento. No podemos pronunciar una sola palabra sin que el pensamiento de su forma se eleve inmediatamente en la mente; no podemos tener el pensamiento de una forma sin su correspondiente nombre ¡Inténtalo! ¿Puedes repetir la palabra “lápiz”, sin su forma? ¿Puedes? En esta profunda conexión entre el nombre y la forma yace el principio fundamental de la técnica de japa.

 

También, el amor no es generado si no se produce suficiente pensamiento. Tu amas a tus parientes más cercanos más que al sobrino de la cuñada de tu tío, al cual probablemente has visto e incluso admirado. Pero aún así, el amor no está ahí porque no has pasado el tiempo suficiente pensando en ese chico. Así, hacer japa en una habitación dispuesta para la oración, realizado con intensidad y entrenarse en repetir constantemente Sus nombres (de Dios) constantemente durante las horas de vigilia, son los caminos seguros para desarrollar devoción (Bhakti). Es siempre la repetición de pensamientos la que trae rapidez en todos los logros. Cuanto menos piensa uno en algo, menos se apega a ello. Lo opuesto es igualmente cierto: cuanto más se piensa en algo, más se ve uno apegado a ello.

 

La Realidad Suprema es sólo alcanzada a través de la meditación. Pero el barco para alcanzar la meta, llamada meditación, es reforzado con la práctica de la devoción a través del japa. En meditación uno está perdido si no ha adquirido antes un estado de concentración decente y un perfecto conocimiento de cómo fijar la mente a un solo punto por algún tiempo. La meditación es mantener la mente conectada en una sola línea de pensamiento, con la completa exclusión de todos los otros diferentes pensamientos. Para tener éxito en esto, debemos de aprender a parar conscientemente  los otros diversos pensamientos. Esta capacidad mental es lograda a través de japa, cuando es practicado inteligentemente junto con una regulación de la vida normal.

 

Shloka:

 

maharṣīṇāṁ bhṛgur ahaṁ

girām asmy ekam akṣaram

yajñānāṁ japa-yajño ’smi

sthāvarāṇāṁ himālayaḥ

 

Entre los grandes sabios, soy Bhrigu; entre los sonidos, soy la única sílaba OM. Entre los sacrificios, Yo soy el jap, la repetición del Santo Nombre; y entre los objetos inmóviles, soy el Himalaya.