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Tres claves del Yoga

El primer verso del capítulo dos (sadhana pada) de los Yoga Sutras de Patanjali, dice:

 

Tapaḥ-svādhyāya-iśvarapraṇidhānāni kriyāyogaḥ

 

“Austeridad, estudio de uno mismo y entrega a Dios constituyen la acción del yoga”.

 

Pocos versos resumen tan bien los elementos a tener en cuenta en la práctica de cómo disciplinar nuestro carácter y acciones y llegar así a la práctica profunda del Yoga. Hay tres palabras en este verso que merecen análisis:

 

Tapah: tapah significa “fuego” o “calor” pero se traduce como austeridad, penitencias o ascetismo. Es por tanto todas aquellas acciones que llevamos a cabo aunque no sean agradables en principio. Observar los días de ayuno es tapah; la práctica de asana es tapah; las oraciones matutinas al sol son tapah. Puede que deseáramos quedarnos durmiendo un rato más, pero nos levantamos con el sol para practicar. Eso es tapah. Sin embargo, lo importante de todo esto es el por qué hacemos austeridad. La respuesta es, porque queremos cambiar algo de nosotros mismos, algo que hemos visto que podemos cambiar. Así, esta práctica se revela en aquellos factores de nuestro carácter, ya sea a nivel físico, mental o espiritual que podemos cambiar, y debemos moldear para lograr el mayor beneficio.

 

Ishvara Pranidhana: Ishvara es Dios. Nada se puede oponer a Su voluntad. Ishvara Pranidhana es, por tanto, la entrega a la voluntad de Dios. En ocasiones, por muchas austeridades que hagamos o por mucho que nos esforcemos, las cosas no salen como nos gustaría, o no logramos el estado que buscábamos. Poder asumir esto es Ishvara Pranidhana. Así que en este término se hallan aquellas cosas que no podemos cambiar, serán así queramos o no, por lo tanto este arte consiste en saber admitirlo con humildad y alegría.

 

Svadhyaya: “sva” es uno mismo. “adhyaya” es estudio. Svadhyaya es el estudio de uno mismo. Tanto la autoindagación como el japa o repetición del mantra, o el estudio de la Escritura constituyen svadhyaya, ya que todas estas prácticas buscan el autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es esencial para poder discernir entre las dos situaciones anteriores; es la llave para manejar tapah e ishvara pranidhana.

 

Por tanto, tenemos dos extremos: tapah, o aquello que podemos cambiar, e ishvara pranidhana, o aquello que no podemos cambiar, y en el medio, svadhyaya, el estudio de uno mismo, a fin de tener el conocimiento de nuestro potencial y nuestros límites. Conociendo estas tres cosas, el practicante no se vuelve indolente respecto a lo que debe hacer, ni se esfuerza demasiado por algo que no pueda lograr. Esta ecuanimidad, en efecto, constituye la práctica del Yoga.

 

Shloka:

 kāyena manasā buddhyā

kevalair indriyair api

yoginaḥ karma kurvanti

saṅgaṁ tyaktvātma-śuddhaye

 

Los yogīs, abandonando el apego, actúan con el cuerpo, la mente, la inteligencia, e incluso con los sentidos, únicamente con el fin de purificarse

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