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Chakras: mito y realidad

Hoy día la palabra "Chakra" forma parte del lenguaje común, al menos en los círculos sociales relacionados con el Yoga, la meditación, u otras formas de espiritualidad ya sean de inspiración oriental o no. Se proponen muchos tipos de prácticas enfocadas a la idea de “abrir” o “desbloquear” estos centros de energía. A menudo se dan por hecho su forma, su color, sus emociones asociadas, y muchos más detalles. Sin detrimento de lo anterior, lo cierto es que la filosofía que originalmente rodea a los chakras, desde el punto de vista de las Escrituras del Hinduismo, es mucho más variada y compleja.

 

Podemos definir los Chakras como centros de energía, partes integrales del cuerpo sutil o astral, hecho de energía pránica. Estos son centros estructurales de dicho cuerpo y se encargan de gestionar la evolución espiritual del ser humano.

 

Veamos ahora algunos de los aspectos más variados pero a la vez menos conocidos de estos centros:

 

 

Su nombre:

La palabra Chakra significa “rueda”; esto parece aludir a su aspecto móvil. La energía de los chakras al parecer no es estática, sino que se mueve como un vórtice. No obstante, a lo largo del tiempo, se le han dado muy distintos nombres. En las Escrituras del Tantra se les llama con más frecuencia Adharas, que podríamos traducir como “bases”; a menudo también son llamados por el nombre de Padma “Loto”, ya que son representados a menudo como flores de loto con múltiples pétalos, símbolos éstos de los canales energéticos que se conectan con ellos.

 

 

Su número:

Hoy día se cifra a los chakras en siete centros, no obstante, no todas las Escrituras coinciden en esto. En el Thirumandiram, texto shaiva sobre Tantra, se mencionan seis; también es así en la Yoga Kundalini Upanishad y los textos del Hatha Yoga como Goraksha Shataka. En la Darshana Upanishad se mencionan dieciocho, desde el dedo gordo del pie hasta la frente. El Siddha Siddhanta Paddhati habla de dieciséis. Otros textos hablan de catorce o incluso de cientos. Hay fundamentalmente tres Escrituras que nos dan la referencia de los siete Chakras: uno es el Brahmanda Purana, que los menciona como nombres de la Diosa Lalita; le siguen dos textos tántricos, el Sat-Chakra-Nirupana y el Maha Nirvana Tantra. Esta visión de siete chakras se volvió predominante, pero no es, obviamente la única.

 

 

Su localización:

Por nuestra visión del mundo demasiado impregnada de lo mundano, a veces pensamos que los chakras se encuentran literalmente en un lugar, del mismo modo que el bazo o el intestino delgado están inequívocamente en el mismo sitio en todos los cuerpos. No obstante, hay muchas variaciones, tanto  en los textos como entre los maestros. Algunos mencionan Manipura Chakra como el chakra del ombligo (nabhi chakra) y otros lo colocan en el plexo solar. Algunos sitúan el primer chakra en el suelo pélvico y otros a la altura del órgano sexual. Incluso, algunos textos consideran que el primer chakra es Svadhisthana, el cual es considerado como el segundo en la mayoría de las veces, y que por tanto los chakras comienzan en el pubis. Esto es debido a que los chakras no funcionan en el contexto de espacio y tiempo al que estamos acostumbrados. Y aunque los sentimos más en determinado lugar, actúan sobre todo el cuerpo.

 

Su color:

Los colores atrubuidos a los chakras son, en general, rojo, naranja, amarillo, verde, azul celeste, morado y blanco. No obstante, el Maha Nirvana Tantra propone los siguientes colores:

 

  • Muladhara: Marrón
  • Svadhisthana: Rojo
  • Manipura: Dorado
  • Anahata: Rojo oscuro
  • Visuddha: Color humo
  • Ajña: No se menciona
  • Sahasrara: Blanco

 

El Sad Chakra Nirupana, similarmente, considera Manipura “del color de las nubes cargadas de lluvia”, Anahata de color bermellón y Ajña de color blanco. Esto de nuevo es debido a que los colores se basan en las distintas percepciones de los yogis que los contemplaron.

 

 

Su función:

Hoy día se utilizan los chakras como centros sobre los que hacer terapia, dando por hecho que su función es gestionar determinadas emociones o patrones de pensamiento. Es común oir la idea de “abrir” los chakras. Si bien esto puede ser cierto de forma figurada, la función original de los chakras no es esta. Los chakras son centros de energía cuya función es estabilizar la energía espiritual Kundalini a través de su paso por el canal energético central o Sushumna. Es decir, que en la gran mayoría de nosotros, por espirituales o religiosos que seamos, los chakras permanecen cerrados. Desde la visión clásica, el chakra sólo se abre cuando el cuerpo está preparado para soportar el ascenso de la Madre Kundalini.

 

 

El hecho de que los chakras estén cerrados no significa que uno vaya a enfermarse, de hecho podríamos decir que este es el estado más común de todo ser humano. Prro tampoco significa que se hallen inactivos. En efecto, estos centros gestionan determinadas emociones y actitudes, aunque esta es una función externa y secundaria.

 

Esto no quiere decir que las terapias asociadas a los chakras no sean efectivas; muy probablemente funcionen tanto a nivel psicológico como energético. No en vano los chakras se han tenidpo en cuenta desde tiempos antiguos en las medicinas tradicionales indias. No obstante, es importante recordar que cuando hablamos de energías sutiles no podemos limitarnos a ideas fijas, estandarizadas, a menudo demasiado pasadas por el tamiz del materialismo o de occidente, y que a veces pueden dar lugar a errores en nuestras prácticas espirituales. Hay muchas más visiones, dadas por las Escrituras y los Maestros. A veces parecen contradecirse, pero todas ellas son válidas desde determinado punto de vista. Conocerlas hace más amplia y rica nuestra experiencia y nos ayuda a ampliar nuestra visión del mundo espiritual. Cuando se hace con el humor apropiado, con humildad y deseo de aprender, las Escrituras Védicas y Tántricas y la enseñanza tradicional, son un gran modo de profundizar en estos secretos.

 

 

Shloka:

mūlādhāraikanilayā brahmagranthivibhedinī |

maṇipūrāntaruditā viṣṇugranthivibhedinī ||

ājṅācakrāntarālasthā rudragranthivibhedinī |

sahasrārāmbujārūḍhā sudhāsārābhivarṣiṇī ||

taḍillatāsamaruciḥ ṣaṭcakroparisaṃsthitā |

mahāśaktiḥ kuṇḍalinī bisatantutanīyasī ||

 

Tú eres Aquella sentada en el Muladhara, Tú eres quien perfora el nudo de Brahma. Tú eres Aquella en Manipura, Tú eres la que perfora el nudo de Vishnu, Tú eres Aquella en el Ajña Chakra, Tú eres Aquella que perfora el nudo de Rudra, y llegando al Sahasrara, derramas el néctar. Resplandece como el rayo, te elevas por los siete chakras, oh, Gran Energía Kundalini, delicada como el tallo del loto.

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