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Tres imprescindibles para el Yoga

Para alcanzar una estabilidad firme y continuada enel Yoga o la vida espiritual necesitamos de toda la ayuda que nos sea posible. Nuestro sadhana o trabajo espiritual debe ser constante, pero a fin de lograr esto, tenemos que ser firmes en nuestro deseo de alcanzar la meta. Para apoyarnos y no perder la voluntad de avanzar, hay tres actividades que deberíamos aplicar todos los días en nuestra vida. Son interdependientes, por lo cual una ayuda a las otras, y juntas crean una armadura perfecta contra la mundanidad. Son vigilancia o vichara, oración o prarthana y trabajo o abhyasa.

 

Hay que entender que la vida espiritual no consiste en cantar bellos mantras, en llevar cierto tipo de ropa o practicar asanas muy avanzados. Antes que todo, el logro del Yoga está en conseguir apartar los sentidos de sus objetos a fin de poder enfocar la mente en el ser interno. Esto resulta muy difícil por la sencilla razón de que nuestra mente desea aún gozar de las cosas externas. Por lo tanto, durante un tiempo hay una cierta tensión entre gozar de lo mundano o retirarse al mundo interno. Si queremos ganar esta batalla para el allma debemos realizar estas tres cosas:

Oración o Prarthana. Oración es comunicarse con la Divinidad en cualquiera de Sus formas. De acuerdo con la filosofía védica, Dios tiene tres aspectos, a saber: Brahman o el Absoluto sin forma ni cualidades, Bhagavan o el Señor Supremo, con una forma eterna y bendita, y lleno de las más auspiciosas cualidades, como omnipotencia, dulzura, etcétera, y el Paramatman, o Dios en nuestro interior como el Alma de nuestra alma. Debe entenderse que los tres aspectos son Uno y el mismo. La diferenciación está en aquellos cuyas tendencias mentales tienden más a una concepción de la Divinidad o a otra, y no importa qué aspecto divino queramos contemplar. Comunicarse con Dios es esencial para mantenernos en Yoga por varias razones:

 

La primera de ellas es que al acudir a un Poder Superior, nos damos cuenta de que como ego nunca seremos capaces de trascender. El ego debe ser sometido si queremos prosperar en el Yoga. Por ello, fijar nuestra mente en Dios nos hace darnos cuenta de que hay una presencia superior a nosotros.

 

La segunda razón es que gracias a la oración tenemos un apoyo constante en Dios. Si tuviéramos que mantener nuetro sadhana por nosotros mismos, caeríamos rápidamente al primer embate de los snetidos. La contemplación y comunicación con Dios nos da el apoyo que necesitamos. Por decir así, al orar tomamos fuerza de la Fuente de todo el poder y toda la energía del universo.

 

La tercera razón y quizás la más importante, es que orar refuerza la devoción en el corazón del aspirante. Si nos volvemos devotos, el sadhana se realizará más fácilmente, porque desearemos estar en contacto con el objeto de nuestro amor.

 

Si nuestra fe y nuestra devoción son perfectas, en rigor sólo necesitamos esto, pero si no es así, necesitamos el apoyo de las demás. Ahora que hemos conectado con la Divinidad debemos ser vigilantes.

Vigilancia o Vichara es mantenernos alerta de las señales de la mente. Si no vigilamos, la oración puede convertirse en una especie de sentimentalismo falso y vacío, o bien será sincero, pero en el momento en que llegue una tentación, nos olvidaremos de Dios y caeremos.

 

Vichara es un análisis constante de la mente. La mente es una gran engañadora. No desea que practiquemos Yoga, puesto que le gusta lo fácil y lo inmediato. Así pues, lanza toda clase de pensamientos de pereza, auto-justificación y muchas más razones para que abandonemos la práctica. Una de sus trampas más astutas es decirnos que ya no necesitamos practicar esto o lo otro, o que podemos descuidarnos durante un momento. Si hacemos caso a estas sugerencias, caeremos irremediablemente.

 

El gran problema de la práctica de Vichara es que la mente acude a nosotros disfrazada con nuestro propio aspecto. Es decir, hay una identificación con la mente, o en otras palabras, creemos ser la mente. Entonces, ¿cómo no hacer caso a lo que yo mismo me digo? Por ello la práctica de Vichara requiere primero de una firme determinación de que debemos disciplinar a la mente y observar los pensamientos con desapego, no como algo nuestro; por ello, la oración es también un apoyo fundamental. Al orar al Ser Supremo, la mente se calma y domestica más fácilmente, y es más sencillo practicar indagación. Vichara necesita de prarthana y Prarthana de Vichara. Sin embargo, hay un elemento más que debemos practicar.

Trabajo o Abhyasa, practica constante, es imprescindible, ya que si no realizamos sadhana, todo esto puede quedarse fácilmente en algo teórico, sin verdadera experiencia. Abhyasa es toda práctica realizada contantemente y durante mucho tiempo, ya sean asanas, pranayama, meditación o estudio de los mantras y los textos sagrados, y especialmente servicio desinteresado, como ayudar al pobre, al enfermo, etc.

 

Un estudiante de arte puede estudiar a fondo la teoría del color, e incluso hoy día es posible utilizar programas de ordenador con los que puede dibujar y pintar bellamente; pero no sabrá utilizar bien estas herramientas hasta que no haya pintado y mezclado los colores con sus propias manos. Sólo entonces tendrá la verdadera experiencia de cómo funciona el color. De forma similar, también un estudiante de Yoga tendrá que experimentar sus prácticas para que sus oraciones y su estado mental de alerta funcionen.

 

Corazón, cabeza y manos: esta es la naturaleza triple del ser humano. El corazón debe ser ocupado con la oración; la cabeza con vigilancia constante y las manos con trabajo yóguico y servicio desinteresado. Estas tres prácticas corresponden a los tres Yogas, Bhakti , Jñana y Karma; o en el Yoga de Patañjali corresponden a Ishvarapranidhana, Svadhyaya y Tapas. Así, por ocupar todo nuestro cuerpo y mente en la realización del Yoga, tendremos un progreso maravilloso. Hagámoslo ahora.

 

Shloka:

 

ārurukṣor muner yogaṁ

karma kāraṇam ucyate

yogārūḍhasya tasyaiva

śamaḥ kāraṇam ucyate

 

Se dice que la acción es el medio para el sabio que quiere llegar al Yoga. Cuando ese sabio ha llegado al Yoga se dice que su medio es la inacción.