· 

Diez consejos para la práctica del mantra

El uso del mantra como herramienta espiritual se ha popularizado mucho en los últimos tiempos. Muchas personas, hindúes o no, practican mantra japa o repetición del mantra, bien como sadhana o ejercicio espiritual para alcanzar la liberación, bien para lograr algún progreso material o personal, o como método para clamar la mente, o prepararla para el Yoga o la meditación.

 

Muchos puede que tengan un mantra que les haya sido dado por un Guru, Maestro o sacerdote, o tal vez un Ishta Mantra o mantra escogido personalmente por afinidad perspnal del aspirante con éste.

 

La práctica del mantra japa, como es bien sabido, se lleva a cabo con una mala o rosario de 108 cuentas. Un ser humano respira 21.600 veces por día a velocidad normal. 21.600 dividido por 200 es 108. Esto significa que si hiciéramos 200 rondas de japa, haríamos un mantra por cada respiración al cabo del día. En tal circunstancia la Liberación no tardaría en llegarnos. No obstante sólo Namacharyas (Maestros en el canto del Santo Nombre) como Sri Hanumanji o Sri Haridasa son capaces de tal logro. Mientras nos capacitamos para semejantes proezas espirituales, cualquier número de rondas, desde una hasta cien, es adecuado dependiendo de la cualificación de cada uno, siempre que haya regularidad.

 

Para mejorar la calidad de nuestro japa, he aquí algunos consejos que pueden ser de utilidad para mejorar la calidad del canto:

 

1. Guarda siempre tu mala en una tela limpia o en una bolsa de tela hecha para tal fin. No lo lleves de aquí para allá sin su bolsa. No lo muestres constantemente o lo dejes por el suelo u otros lugares. Mantén la sacralidad del objeto. De ese modo, la mala conservará la energía del mantra con la que es empoderada durante la práctica de japa.

 

2. La bolsa de japa representa el corazón del devoto. La mala representa el Santo Nombre. En el corazón del devoto siempre resplandece el Santo Nombre. Por lo tanto, deberíamos mantener siempre la mala dentro de su bolsa.

 

3. Hay tres formas de meditar con el mantra: en voz alta (vaikhari), en murmullo (Upamshu) y mentalmente (manasa). Si tienes problemas para mantener la atención en el mantra, alterna las tres maneras. Cuando notes que el mantra se escapa de tu mente, comienza a cantarlo en murmullo. Cuando notes que el murmullo se vuelve mecánico, cántalo en voz alta. Luego, vuelve de nuevo al japa mental. De este modo siempre estarás atento al mantra.

 

4. Algunas personas se ponen nerviosas al repetir el mantra. Esto es debido a la inquietud de la mente o falta de concentración. Prueba lo siguiente: sigue el movimiento de tus labios al repetir el mantra; también, cántalo en voz alta y escucha atentamente cada sonido del mantra. Al final la mente terminará por calmarse.

 

5. Es ideal practicar japa sentado en asanas como Siddha o Padmasana, pero si esto no es posible, puede ser hecho sentado en cualquier lugar. Si la inquietud es mucha y la mente se enerva, puedes caminar alrededor de la habitación o por el pasillo mientras haces japa. El resultado será el mismo. Tendrás enormes beneficios.

 

6. Muchos mantras están dedicados a Deidades. Si cantas el mantra en voz alta o murmurando, puedes mantener mientras una imagen mental de la Divinidad. Esto proporciona un gran avance, porque la forma de la Divinidad y Su nombre no son diferentes. Por otro lado, si el japa es mental, no se debe hacer una imagen mental del Dios, ya que la mente debe estar ocupada en repetir perfectamente las sílabas del mantra. En tal caso puedes poner una imagen física delante de ti mientras haces el japa. Así, si abres los ojos y te desvías algo de la repetición, lo primero que verás será a tu Dios, y volverás a la repetición de Su nombre.

 

7. Si durante la práctica sientes pereza y tienes la tentación de interrumpir el japa, imagina que la Divinidad está en tu corazón, dentro de ti, irradiando rayos de poderosa energía a todo tu cuerpo. Imagina una luz pura y limpia a Su alrededor que inunda todo tu cuerpo. Inmediatamente sentirás ganas de repetir Su nombre de nuevo.

 

8. Si haces sólo una ronda de japa, repítela por la mañana, ya que así la energía del mantra te acompañará todo el día. Si haces más, puedes partirlas a lo largo del día y así tendrás el recuerdo constante del mantra, por ejemplo, puedes hacer tres trondas al amanecer, tres al mediodía y tres al atardecer-anochecer. AL final del día habrás completado nueve rondas. Puedes ir subiendo el estándar paulatinamente.

 

9. No necesitas siempre tu mala para hacer japa. Mientras estás esperando en una cola, en una sala de espera, o en cualquier momento muerto puedes hacer japa mental. Esto te ahorrará preocupaciones inútiles que de otro modo pudieran surgir en tu mente y conseguirás un gran avance espiritual.

 

10. No abandones inmediatamente el lugar donde practicas al terminar el japa. Guarda unos momentos para una profunda interiorización o para ofrecer una sincera plegaria a Parameshvara, el Señor Supremo, o a Sri Guru. Esto multiplicará por dos el efecto del japa.

 

Por encima de todo, uno no debe desanimarse jamás, ni pensar que si sólo repite unas pocas veces el mantra su progreso es muy poco. Cada persona tiene su propio ritmo y comprensión. El Señor Vishnu considera como Su mayor devoto a un sencillo campesino que solamente repite Su nombre tres veces al levantarse y tres al acostarse. Por lo tanto, no hay un mínimo de veces que uno pueda repetir el mantra. Incluso una sola vez tendrá un efecto maravilloso.

 

Al mismo tiempo, uno no debe utilizar esta idea para ser perezoso o descuidar su práctica. Hay que ser espiritualmente ambicioso, y buscar aumentar el número de rondas dentro de la capacidad propia. Lo hermoso del japa es que cuanto uno más lo practica, va adquiriendo ruchi o gusto por el canto; de modo que en un momento dado ya no será una obligación sino un placer ¡Que el Señor Supremo nos bendiga a todos con gusto y afición por cantar Su Nombre!

 

Shloka:

satataṁ kīrtayanto māṁ

yatantaś ca dṛḍha-vratāḥ

namasyantaś ca māṁ bhaktyā

nitya-yuktā upāsate

 

Glorificándome constantemente, y esforzándose, las personas de decisión firme se rinden ante Mí y me adoran con gran devoción.