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Seis obstáculos en la vida espiritual

Decimos muy a menudo que la vida espiritual es como caminar por el filo de una navaja; no es un símil desafortunado, ya que, de un lado o de otro, es fácil extraviarse en las intrincadas selvas del ego, pobladas por los elefantes salvajes de la arrogancia y el engaño. A través de los siglos, muchos maestros han descrito los peligros por los que el aspirante espiritual ha de pasar antes de encontrar la Liberación espiritual. Uno de ellos, el gran maestro bengalí de los siglos XVI-XVII Vishvanatha Chakravarti, hace una interesante enumeración de los obstáculos del devoto en su texto, el Madhurya Kadambini.

 

Estos obstáculos, que Chakravarti establece en seis categorías, son enfrentados por aquel que ha comenzado el camino espiritual y tiene ya cierta seguridad. Al estar moderadamente establecido en el camino, estos son los seis peligros que puede encontrar en su senda:

 

1-UTSAHA MAYI o falsa seguridad. Es común que cuando un aspirante ha leído algunos libros y conoce la filosofía de su tradición, crea haber llegado a la meta, cuando evidentemente sólo acaba de comenzar. Este aspirante imposta su actitud y palabras como si conociera todo lo concerniente al Dharma, y gusta de dar lecciones a los demás. Este es uno de los más peligrosos obstáculos y debe ser superado con mucha humildad y trabajo duro. Escuchar a los Maestros y no dejar de aprender nunca es primordial para sobrepasar este obstáculo. Si creemos que sabemos mucho, dejaremos de estudiar y nos atascaremos. Debemos por lo tanto, contemplar la enorme extensión del conocimiento védico, admirar a aquellos que son eruditos en él y aprender con humildad de ellos.

2-GHANA TARALA, o esfuerzo esporádico. Debido a que la mente tiene muchas tendencias, a veces uno desea fervientemente seguir con la práctica espiritual, y a veces le invade la pereza, o desea cosas mundanas. La mente está formada por los Gunas o cualidades, Sattva (Pureza), Rajas (Pasión) y Tamas (Inercia). Cuando predomina sattva la práctica se hace de manera fluida y determinada, pero en ocasiones predominana rajas y tamas, y la mente se embota o se obceca en hacer otras cosas. Esto tiene como consecuencia la falta de constancia, sin la cual poco avance puede hacerse en la vida espiritual. Uno debe desarrollar una voluntad de hierro por medio de la práctica constante, la oración y la compañía de los devotos, para superar este obstáculo.

3-VYUDHA VIKALPA o indecisión. Muchas veces, uno desea fuertemente seguir el camino hacia Dios, pero no sabe cómo; no sabe si tomar la vida de renunciante, o mantenerse en la vida de familia; o qué rama del Yoga escoger, o qué mantras y prácticas utilizar; de este modo, pierde mucho tiempo y energía en todas estas dudas, y no alcanza la meta deseada. El mismo Señor Krishna considera en la Bhagavad Gita la duda como un gran enemigo. Algunas personas a veces están muy determinadas a empezar el sadhana, pero su mente les llena de dudas sobre la fianbilidad del proceso o de las verdades de los Vedas. La obediencia al maestro es un gran medio para salvar este obstáculo, el cual pondrá al discípulo un sadhana o trabajo espiritual acorde con sus tendencias.

 

4-VISAYA SANGARA, o lucha con los sentidos. Otro problema es la compulsión, que, al no estar basada en el pensamiento o la razón, es muy costosa de eliminar. Así, el devoto a menudo siente la necesidad compulsiva de volver a las costumbres anteriores a su vida espiritual, tales como el comer demasiado, alcohol u otras. Para subsanar este dosha u obstáculo es imprescindible desarrollar activamente hábitos espiritualmente saludables y mantenerse siempre vigilante de las tendencias mentales. Si pensamos tontamente que ya hemos sobrepasado la etapa del control de los sentidos, tendremos una caída muy desafortunada.

 

5-NIYAMAKSHAMA, o inhabilidad para mantener los votos. Una vez que uno tiene un sadhana definido, en ocasiones le es difícil cumplirlo por completo, debido a los viejos hábitos, que le impiden levantarse temprano, practicar ayunos, japa, etc. Uno debe tener mucha paciencia para crear nuevos hábitos a través de la práctica constante. Posiblemente la mejor arma para combatir este obstáculo es la devoción. Cuando amamos profundamente a algo o alguien no nos importa hacer sacrificios por él; de hecho los haremos con mucha alegría y satisfacción. Nuestro amor por la Divinidad debe volverse tan real como para sobrepasar todas las tentaciones de la mente.

6-TARANA RANGINI, o disfrutar del prestigio. Es sabido que aquel que tiene cierto éxito en la vida espiritual empieza a ser respetado por sus compañeros, o admirado por otras personas. Tal vez reciba un trato de favor en ciertos círculos, y este prestigio y otras facilidades que puedan venir de la vida espiritual es ciertamente un gran obstáculo, quizás el mayor de todos, ya que uno puede fácilmente creerse merecedor de todas estas ventajas, y perder así su estado de humildad y sumisión a Dios. Uno debe desarrollar gran humildad y considerarse siempre un estudiante y nunca un maestro. Poderosos y grandes Maestros como Sri Swami Sivananda o Ramakrishna Paramahansa eran increíblemente modestos y humildes a pesar de su grandeza. Se dice que Bhaktivedanta Swami Prabhupada, habiendo sido preguntado si era el maestro de Allen Ginsberg, respondió: “Yo no soy el maestro de nadie, sino el siervo de todos”. Uno debe recordar a estas grandes almas y como ellos, no buscar ningún honor especial, sino ser sencillo y aplicado en el aprendizaje.

 

Aunque Sri Vishvanatha Chakravarti practicaba el camino de la Bhakti o devoción amorosa al Señor, estos obstáculos pueden darse en todos los caminos y tradiciones. Uno debe mantenerse siempre vigilante a fin de no caer en ellos. No obstante lo dicho, es importante recordar que no debemos desanimarnos nunca, ya que por la Gracia Divina y la instrucción del Guru y las Escrituras, hasta el más grande obstáculo puede ser salvado con facilidad.

 

Shloka:

asaṁśayaṁ mahā-bāho

mano durnigrahaṁ calam

abhyāsena tu kaunteya

vairāgyeṇa ca gṛhyate

 

Oh, Hijo de Kunti de poderosos brazos. En verdad, la mente es difícil de controlar, pero ello se hace posible a través de la práctica constante y el desapego.