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Cuando no nos gusta un trabajo, por Eknath Easwaran

La manera de enfrentarte a una tarea que no te complace es prestándole más atención. Esto puede parecer demasiado sencillo, pero te aseguro que resulta muy eficaz. Tenemos la impresión de que el trabajo en sí mismo es interesante o aburrido, y hasta cierto punto, no deja de ser verdad. Pero aún es más cierto que lo que hace que un trabajo sea interesante o no es la calidad o la intensidad de la atención que le prestamos. En otras palabras, si somos capaces de concentrarnos por completo, podemos hacer que prácticamente cualquier trabajo sea interesante. La plena concentración proporciona relajación y alegría. Es la batalla de la atención dividida lo que lleva a gran parte de la miseria que asociamos a los trabajos que no nos gustan.

 

Cuando nos dan un trabajo que no nos satisface, la mayoría de nosotros protesta y dice que no, que esa tarea es monótona, y que apetece realizar trabajos que supongan un reto para nuestros talentos creativos. Muy a menudo, ésa es una manera eufemística de decir que no nos gusta ese trabajo. Si realmente hay que hacerlo, ahoga tus protestas, repite el mantra y ponte manos a la obra. Si conseguimos prestar más atención al trabajo que nos desagrada, veremos cómo se torna tolerable e incluso interesante. Se trata de una técnica que hace milagros.

 

Supongamos que tienes que arrancar las malas hierbas del jardín: no pienses en el calor que hace, en lo cansado que estás o en lo mucho que te apetecería estar e la piscina; sólo recuerda que las hierbas son feas, que constituyen un peligro en caso de incendio y que alguien ha de hacerlo. No te limites a arrancar unas cuantas hierbas para abandonar después, sino que en lugar de eso, ponte a trabajar en serio. Tendrás una sensación de auténtica realización personal cuando veas caer las hierbas, y al cabo de poco, las buscarás. “¡Ah! ¡Hay otra tras las escaleras!”. Al final, el trabajo te absorberá tanto que, si alguien te trae un vaso de limonada, le dirás: “Gracias, pero no puedo parar”. Al prestarle toda tu atención convertirás un trabajo que detestabas en una tarea que te resulta reconfortante, además de fortalecer tu voluntad.

 

Shloka:

sukha-duḥkhe same kṛtvā

lābhālābhau jayājayau

tato yuddhāya yujyasva

naivaṁ pāpam avāpsyasi

 

Considera por igual el placer y el dolor, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, y disponte para la lucha, así no incurrirás en pecado.