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Una historia de los Puranas

Según el Brahma Purana, en una ocasión sobrevino tan terrible sequía que nada crecía sobre la tierra. Por ello, no había nada que comer. Era una situación terrible para todos. La gente imploraba a Indra, dios de la lluvia, que mostrara su misericordia.

 

El sabio Vishvamitra envió a sus discípulos a buscar comida, pues su mujer y sus hijos tenían hambre. Después de buscar por mucho tiempo, sólo hallaron el cuerpo de un perro que había muerto por la sequía. Viendo que era lo único que podían encontrar, llevaron el perro a su maestro.

 

Vishvamitra sopesó la situación y finalmente dijo a los discípulos "limpiad el animal y servidlo para comer. Pero no olvidéis antes ofrecerlo a los dioses".

 

En ese momento el cielo se estremeció ¡nunca antes se había escuchado que un brahmán ofreciera la carne de un perro muerto a los dioses! Indra no pudo tolerarlo, así que mientras los discípulos preparaban al animal, bajó del cielo y lo robó.

 

Vishvamitra salió de su cabaña y clamó al cielo "¡Oh, Indra poderoso! ¡devuelve nuestro alimento o te maldeciré a ti y a los dioses!" Indra sabía que Vishvamitra era perfectamente capaz. Era famoso por su cólera y su poder brahmínico, que había logrado merced a siglos de austeridades. Asustado, llenó una vasija del amrita, el elixir de la inmortalidad, y lo bajó como ofrenda al sabio.

 

Vishvamitra dijo: "no quiero el amrita ¿para qué quiero ser inmortal si todos mis semejantes se están muriendo de hambre? ¡devuélveme mi perro! No creo que haya mal en comerlo si no hay nada más, ni en ofrecerlo a los dioses. Es lo único que pido.

 

Indra no podía permitir que un brahmán ofreciese un perro muerto a los dioses, y al mismo tiempo temía la maldición de Vishvamitra. No tuvo más opción que derramar su lluvia sobre los campos. La vida regresó a la India, y así, por medio de este ardid, Vishvamitra salvó su tierra y a sus habitantes

 

El lugar donde esto sucedió, se llama Vishvamitratirtha.

 

shloka:

saktāḥ karmaṇy avidvāṁso
yathā kurvanti bhārata
kuryād vidvāṁs tathāsaktaś
cikīrṣur loka-saṅgraham

 

Los ignorantes trabajan con apego a los resultados. Los sabios deben actuar del mismo modo, oh, Arjuna, pero sin apego, sólo por el bien de la humanidad.