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La historia de Jagannatha, (Ratha Yatra)

En el primer día del mes de Ashada, después de la luna nueva, comienza el gran festival de Ratha Yatra. En dicho festival, se adoran las gigantescas deidades de Krishna y Su familia como Jagannatha (el Señor del Universo), Balabhadra o Baladeva (Su hermano) y Subhadra (Su hermana pequeña). Estas deidades permanecen encerradas en el templo de Jagannatha en Puri, Orissa durante todo el año, habiendo grandes restricciones para verlo. De hecho, nadie que no haya nacido en India es admitido en el templo. Sin embargo, un día al año, Las deidades se pasean en gigantescas carrozas para que todos puedan admirarlas, hasta el templo de Gundicha, a unos  tres kilómetros de allí.

 

Las deidades de Jagannatha, Balabhadra y Subhadra no son de un estilo figurativo, de hecho se podría decir que son únicas en el arte hindú. Con ojos grandes y redondos, cabezas cuadrangulares y cuerpos redondeados, son sin embargo de una belleza sin igual. La razón de estas formas se halla en una bella historia en el Skanda Purana, así como en otros textos. Hay diferentes versiones de esta historia, más largas y con más protagonistas, pero a grandes rasgos, transcurred e la siguiente manera:

 

Había un gran rey llamado Indradyumna, devoto del Señor Vishnu en Su forma de Nila-Madhava (es decir, en Su complexión de piel oscura). Deseaba más que nada ver esa forma del Señor, con cuatro brazos, la piel azul oscuro, y el disco, la flor, la maza y la concha. Mandó emisarios por todas partes pero jamás pudo contemplarlo. Esto le hacía sentirse muy desgraciado. En una ocasión en que lloraba amargamente por no ver a su Señor, una voz se oyó desde los cielos:

 

“No te aflijas, hijo Mío. Yo te llevaré a Vaikuntha, el mundo espiritual, y allí podrás contemplarme como Nila-Madhava. Pero en este mundo no he de manifestarme así. En esta tierra me verás en la forma de Jagannatha-Baladeva-Subhadra y Sudarshana. Te diré lo que has de hacer. Espera junto al mar en Banki-Muhana, y allí encontrarás un gran madero con las marcas divinas de la caracola y la rueda. Ordenarás hacer tres deidades con él, y así me manifestaré en este mundo”.

 

El rey, entusiasmado, así lo hizo. Encontró el gran tronco y lo llevó a su reino. Allí, al poco, se presentó un gran maestro de arte llamado Maharana, un brahmana anciano y experto en la construcción de deidades. El brahmana aceptó el encargo de esculpir las cuatro deidades, pero con la condición de que el rey jamás lo interrumpiese durante su trabajo, que duraría exactamente 20 días.

 

Así, Maharana se encerró en un aposento del palacio, y durante catorce días no se escuchó ningún ruido. El rey estaba preocupado, y su esposa le advirtió de que al artesano podría haberle pasado algo. Finalmente, no pudo soportar la espera, y abrió la puerta. Allí estaba el brahmana, con tres deidades sin terminar. Tenían los ojos redondos, los brazos cortos y sin manos, y aún no tenían los pies. El brahmana dijo: “Has incumplido tu promesa. Ahora debo dejar mi trabajo inconcluso, pero no te preocupes, ha debido ser por la voluntad de Dios, no es culpa tuya. Igualmente debes instalar las deidades”. Poco sabía el rey Indradyuma que el escultor no era otro que el Señor Supremo, para llevar a cabo Su juego divino. Al rey esto le pareció bien e instaló las tres deidades en el templo. Desde entonces, la gente adora a Jagannatha, Balabhadra y Subhadra en estas curiosas formas.

Algunos dicen que Gundicha era la esposa del rey Indradyumna, y una devota pura de Krishna, quien, no pudiendo negar Su visión a Sus devotos, viaja todos los años a dicho templo para visitar a la reina. Otros dicen que en el templo de Gundicha habitan las Gopis de Vrindavan, y una vez al año Krishna abandona Sus quehaceres en la ciudad de Dwaraka (simbolizada en el templo de Jagannatha) y visita a Sus amadas Gopis en Gundicha.

De cualquier modo, el festival de las carrozas mueve a miles de personas todos los años para contemplar a sus amadas deidades subidas en sus carros. Ellos, los devotos, ofecen sus propios corazones como carruajes al Señor del Mundo, Jagannatha para que se siente en ellos, colmando de amor divino sus vidas.

 

Shloka:

Hara Tvaṃ Saṃsāraṃ Drutataram-asāraṃ Sura-pate,

Hara Tvaṃ Pāpanām Vitatim-aparāṃ Yādava-pate.

Aho Dīnānāthaṃ Nihitam-achalaṃ Pātumaniśhaṃ,

Jagannāthaḥ Svāmi Nayana-patha-gāmī Bhavatu Me.

 

Oh, Señor de los dioses! Por favor, destruye pronto esta existencia mundana que estoy llevando. Oh, Señor de los Yadus, por favor, destruye el vasto océano de pecados que no tiene costas. Ah, una cosa es cierta: Los Pies de Loto del Señor son dados a aquellos que se sienten desamparados, y sin más refugio en este mundo que Él. Pueda ser el Señor Jagannatha el objeto de mi visión.