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Profecías de KaliYuga

En la cultura védica se habla de las cuatro eras o yugas, en las que se divide la historia del mundo terreno, y que se caracterizan por una progresiva degradación de la sociedad. Es decir, en la primera edad, Satya Yuga, el bien reinaba en el mundo, los hombres eran santos y los reyes justos; en la siguiente edad, algo de la justicia había desaparecido, pero aún dominaba el bien; así sucesivamente hasta la última era en la cual estamos ahora, Kaliyuga, literalmente “la Era de las Riñas”, en la que el mundo está viendo desaparecer todo rastro de la espiritualidad en las personas. Esta era dará paso a una nueva era de oro, una vez que la justicia desaparezca por completo, renovándose así el orden cósmico. Sin embargo, aún quedan varios milenios para ello, según los Vedas.

 

En concreto, se dice en las Escrituras que Satya Yuga tiene una duración de 1.728.000 años. Treta tiene la duración de 1.296.000; Dvapara Yuga dura 864.000 años, y Kali Yuga tiene la duración de 432.000, la cual comenzó con la muerte del Señor Krishna en el mundo terreno, y de la que sólo han pasado en el momento presente 3.102 años. Es decir, que estamos en el comienzo de Kali Yuga. A pesar de esto, muchas de las situaciones que se describen en las Escrituras que sucederán en esta era, se han cumplido ya.

 

En el Srimad Bhagavatam, en su canto duodécimo, el sabio Shuka profetiza varias de las desgracias que han de ocurrir en la era que, en el momento de narrarse, estaba a punto de comenzar. Estas profecías concuerdan a menudo con muchas de las situaciones que vivimos en el mundo de hoy. Estas son algunas de ellas:

 

La religión será denostada, no se le dará importancia alguna. Los líderes espirituales serán juzgados acorde con su fortuna material y no por su sabiduría.

 

En Kali Yuga, el dinero será el único signo de alta condición. Al mismo tiempo la ley será aplicada a la conveniencia del más fuerte o poderoso.

 

Hombre y mujer se unirán por la mera atracción superficial y no por amor. El éxito en los negocios dependerá del fraude. La hombría o feminidad de hombre y mujer se juzgará tan sólo por su experiencia en el sexo.

 

Los brahmanas serán considerados como tales solamente por su aspecto externo, en lugar de por sus acciones y palabras. La posición espiritual de alguien se juzgará por sus símbolos externos. Se considerará erudito al que simplemente es bueno con juegos de palabras. Los negociantes tomarán el lugar de los hombres de Dios y de los estadistas.

 

Los principios religiosos serán sostenidos sólo externamente para ganar reputación, y no por devoción. La propiedad del débil será cuestionada, y la gente que sólo busca llenar su bolsillo y su barriga estará en las altas esferas.

 

Las personas vivirán ansiedad, miedo y desequilibrio. La salud de la gente mermará, y sufrirán por sed, hambre e injusticia. Habrá guerras entre hermanos a causa del dinero.

 

Todas estas predicciones se han cumplido de un modo u otro, en un lugar u otro. Si bien, aún quedan en el mundo hombres santos y estadistas honestos, esta parece ser la tendencia en KaliYuga. Sin embargo, uno no debe sentirse deprimido por esto. Kali Yuga es en muchos aspectos una época de maldad y confusión, pero también la Liberación espiritual, que en las antiguas eras estaba sólo al alcance de unos pocos es ahora mucho más accesible. La misericordia de la Divinidad es tal, que por el canto de los Nombres Divinos, y pos Su constante remembranza, la obtención de la Dicha Eterna es alcanzable para todos nosotros. Así pues, dice el Bhagavatam, aquellos que mantienen su moral y principios, y cantan los santos nombres de Dios, viven siempre en la era de los Dioses, dichosos y felices.

 

Shloka:

 

tri-vidhaṁ narakasyedaṁ

dvāraṁ nāśanam ātmanaḥ

kāmaḥ krodhas tathā lobhas

tasmād etat trayaṁ tyajet

 

Hay tres puertas que conducen a ese infierno: la lujuria, la ira y la codicia. Todo hombre cuerdo debe abandonarlas, pues ellas llevan a la degradación del alma.