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Bhava y Rasa: La emoción en la espiritualidad hindú

El concepto de Bhava es puntal en la religión hindú, pero también en su cultura y arte. La palabra Bhava proviene de la raíz bhu-, que significa “ser” o convertirse”. De hecho, el significado literal de Bhava es “convertirse en” o “llegar a ser”. Bhava es un humor o emoción que adoptamos en nuestra vida, tanto espiritual como mundana, para relacionarnos con lo humano y divino.

 

En rigor, todos adoptamos diferentes bhavas o humores en nuestra vida. Es bastante común que, dependiendo del lugar y la circunstancia, actuamos de una manera u otra; cuando vamos a la oficina somos el serio trabajador, cuando estamos con la familia adoptamos un humor relajado e informal, pero con los amigos somos más festivos; al ir al templo, adoptamos un humor devocional, y así sucesivamente. Mientras que todos estos “personajes” que interpretamos nos mantienen en el teatro de la vida mundana, en la tradición védica se han desarrollado Bhavas que, en cambio, son útiles para alcanzar a Dios. Esto es así porque la voluntad tiene un poder imparable. Aquello en lo que pensamos, en eso nos convertimos. Por establecer un bhava hacia alguien o algo obtenemos un Rasa, una relación de cierto tipo con él.

 

El Bhava se usa especialmente en el Bhakti Yoga o Yoga de la devoción, debido a que los humores o emociones van esencialmente dirigidos hacia Dios. De este Bhava que dirigimos a la Divinidad, se obtiene un Rasa o “sabor”, una relación en particular que uno establece con el objeto de adoración y que utiliza para acercarse más y más a Él; pero no hay que pensar que el Rasa es imaginario o unidireccional. Tanto como el devoto se acerca a su Divinidad a través del Rasa, la misma Divinidad reciproca al devoto a través del mismo Rasa. Es decir, que si uno tiene el humor de que Dios es su amigo, Dios aparecerá ante él como un amigo. Si por otro lado establece el humor del sirviente, Dios aparecerá ante él como un bondadoso amo.

 

Rasa o la relación depende de Bhava. Bhava se divide en dos formas:

 

  • Vibhava, o el receptor, en este caso la Divinidad que es adorada,
  • Anubhava, o el emisor, aquel que dora a Dios con determinado humor o Bhava.

 

De la relación entre Vibhava y Anubhava nace el Rasa, melosidad o sabor, es decir, una relación especial entre Dios y el devoto. Por decirlo de alguna manera, hay un enamoramiento entre la Divinidad y el adorador del cual nace una relación única y especial.

 

En el Bhakti Yoga existen cinco Rasas generales. Hay otros muchos Rasas, pero la raí de todos ellos están en estos cinco. Uno de los textos más autoritativos en esta materia es el Bhakti Rasamrta Sindhu, del gran devoto Sri Rupa Goswami, en el que se presentan de manera sistematizada todas las posibles mezclas y combinaciones de Rasas. No obstante presentamos aquí los cinco generales:

 

Shanta Rasa o la relación pacífica, que los sabios jñanis tienden a establecer. Es esta una relación que se basa en la paz y estabilidad mental que causa la contemplación divina. Un ejemplo perfecto de este Rasa era Prahlada, quien permanecía inalterable pese a todos los problemas que tuvo que enfrentar con absoluta fe en la protección del Señor Vishnu. Él sentía la presencia de Dios en cada cosa y cada rincón por igual, y por ello se hallaba en un estado de dicha pacífica.

 

Dasya Rasa o la relación sirviente-amo. Quien vive esta relación se siente como el fiel sirviente de Dios. Por lo tanto, busca que todas sus acciones sean para la complacencia del Señor. Tal devoto se siente como un mensajero de la Divinidad, deseoso por llevar la Conciencia de Dios a todos, o por ayudar al prójimo contemplando en él a Dios. Hanuman es un perfecto ejemplo de Dasya Rasa. Todo su esfuerzo y acciones estuvieron siempre en servicio a Sri Rama; servirle era su único afán. Garuda, Bhadrachala Ramadasu y otros también fueron grandes Dasas.

 

Sakhya Rasa es la relación entre amigos. Tal persona siente una relación de igualdad con Dios. Se siente su amigo y se permite incluso bromear con Él. La relación de Arjuna y Krishna era de este tipo. Muchas veces ellos iban juntos a hacer deporte, se gastaban bromas, y hablaban con mucha familiaridad entre ellos.

 

Vatsalya Rasa es la relación del padre o madre con su hijo. “vatsa” significa ternero. El devoto siente a Dios como si fuera su propio hijo pequeño. Esta es una relación en la que Dios se pone por debajo de Su devoto para establecer una relación amorosa de ternura filial. Tal devoto tiene la necesidad de proteger a su Divinidad y darle todos los cuidados. Yashodha, la madre adoptiva de Krishna es el ejemplo arquetípico de este humor. Ella pasó muchas preocupaciones pensando que a su hijo pudiera pasarle algo, a pesar de ser el Señor del Universo. Lo cuidaba con tal ternura y amor como sólo una madre puede sentir por su hijo.

 

Madhurya Rasa es la relación entre el amante y el amado. No falta quien considera que este es el humor más elevado. Sin importar su sexo, tal devoto siente que el Señor es el amado de su corazón, y siente una necesidad imperiosa de encontrarse con el objeto de su amor de inmediato, del mismo modo que los enamorados necesitan verse el uno al otro constantemente. No hay que pensar sin embargo que esta relación es de tipo mundano. Muy al contrario se encuentra entre los más elevados estados de consciencia. Madhurya tiene dos niveles: Svakiya, el humor de los cónyuges, y Parakiya, el humor de los amantes. La Maestra Suprema de este Rasa es Sri Radha, la amada de Krishna, pero nadie puede acceder a Su Bhava. Devotos como Mira Bai, Mahadevikkayya, Gadhadhara y otros vivieron intensamente este Rasa.

 

Aunque se hace una gradación entre los diferentes rasas en términos de mayor o menor intensidad, lo cierto es que todos son igualmente importantes, en la medida que cada uno desarrolla su propio Rasa para adorar a Dios y cada uno tiene una relación perfecta con Él. La grandeza del Sanatana Dharma es que uno puede desarrollar su relación con la Divinidad de la forma más natural y ser correspondido en igual forma.

 

Shloka:

 

ye yathā māṁ prapadyante

tāṁs tathaiva bhajāmy aham

mama vartmānuvartante

manuṣyāḥ pārtha sarvaśaḥ

 

Tal como se Me acercan, Yo los acepto, oh, Arjuna. Los hombres recorren Mi camino de muchas maneras.