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La hija de Shiva

El Señor Shiva es conocido por ser un hombre de familia. Sus hijos con Su esposa Parvati, Karttikeya y Ganesha, son conocidos y adorados a lo largo y ancho de la India. Sin embargo, es poco conocido que también tiene una hija. Su historia se narra en el Padma Purana y otros textos de tradición.

 

Su nacimiento data de la época en la que Shiva y Parvati eran recién casados. Shiva había sido un asceta renunciante por muchos milenios, y aún no estaba acostumbrado a la vida en pareja, de modo que pasaba mucho tiempo solo, en meditación y contemplación divina. Esto entristecía mucho a Parvati, que se sentía muy sola en la cima de los Himalayas, donde moraban. Tenían dos hijos, desde luego, pero los chicos siempre están jugando o dedicados a sus estudios. También tenía a Nandi, el gran toro, pero él era el discípulo de Shiva, y siempre estaba escuchando Sus enseñanzas o atendiéndole cuando meditaba. Parvati deseaba una hija que le hiciera compañía.

Un día, paseando por el divino jardín de Nandavana, encontró un kalpavriksha, un árbol que concede deseos. Parvati rogó por una hija, y el árbol concedió su deseo, una hermosa niña nació de inmediato. Por llenar de alegría la vida de Parvati y destruir su pena, (en sánscrito tristeza o pena es “shoka”) ella fue llamada Ashoka (que quita la pena). Y por su gran belleza se le añadió el nombre de Sundari “hermosa”.

 

Ashoka está relacionada con la cocina, a través de la sal, elemento de la cual es regente. Se dice que en un ataque de ira del Señor Shiva, Ashoka se asustó y se escondió en un montón de sal de los Himalayas. Parvati se enfadó con ella y la maldijo a convertirse en sal. Más tarde se arrepintió, y junto con Shiva, le devolvió la vida, sin embargo la sal formaba ya parte de ella. Es desde entonces que la sal da sabor y gusto a los alimentos. No hay que pensar, sin embargo, que Shiva y Parvati se enfurecieron realmente. Estos son pasatiempos que llevan a cabo para beneficio de la humanidad. Dios, en la forma de la hermosa niña divina, nos provee de la sal, que cura y desinfecta, y nos da los nutrientes necesarios para la vida. Otra bella enseñanza de esta historia es que, sin la Divinidad, todo pierde su sabor y esencia. Es Ella quien da color a las flores, calor al fuego y vida a todos los sere. Por eso, Ella es como la sal, sin la cual los alimentos parecen insustanciales. Es el Alma de todas las cosas.

 

Parvati prometió en su momento a Ashoka con Nahusha, el más grande de los reyes de la tierra en aquel entonces. De su unión nació Yayati, joya de la dinastía lunar, antepasado del Señor Krishna.

 

Shloka:

Sarva mangala maṅgalye

Śive sarvārtha sādhike

Saraṇye tryambake gauri

Nārāyani namostute

 

¡Oh, tú, la afortunada, la compañera del Señor Shiva! ¡Oh, Dorada, te reverencio! Tú haces que todo sea posible, amparas a todos los seres y tienes el tercer ojo del conocimiento.