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Avaricia y Misericordia: la historia de Purandara

Purandara Dasa es uno de los grandes nombres de la música tradicional india. Due un destacado maestro de música y un santo y sabio. Pero su juventud no tuvo nada que ver ni con la música ni con la santidad.

 

Srinivasa Naik nació en 1484 en una familia de ricos brahmanes. Era contemporáneo de Sri Chaitanya y de Vallabhacharya, dos grandes santos. A pesar de la ola de movimientos devocionales que inundaban en aquel entonces las felices tierras de la India, Srinivasa no se interesaba por estas cosas. Se casó con una bella mujer de su condición, llamada Saraswati. A pesar de tener todas las oportunidades de llevar una vida espiritual satisfactoria, Srinivasa era adicto al dinero y las riquezas. No sólo esto, sino que era extremadamente avaricioso y miserable, y para colmo, cruel y duro de corazón. Escogió ser joyero y cambista, en lugar de los trabajos propios de un brahmán, que están centrados en la religión. Aun más grave, Srinivasa tenía un don natural para la música, pero lo consideraba una minucia, ya que aquello no podía producirle grandes ganancias. Su esposa, que era devota del Señor Narayana, se lamentaba mucho de que su marido llevara semejante vida.

 

Un día, estando sola en casa, ya que Srinivasa estaba en su tienda negociando, Saraswati recibió la visita de un brahmán mendicante. No tenía nada salvo la tela con la que se vestía y su cuenco. Recibir a un brahmán en casa de uno es un gran honor, pero ella lo hizo con discreción, ya que sabía que su esposo se enfadaría mucho si se enteraba de que había gastado siquiera una moneda en un mendigo.

 

El brahmán le explicó que era muy pobre, y necesitaba algún dinero para realizar la ceremonia del cordón sagrado de su hijo (que marca el comienzo de sus estudios védicos) pero no tenía ningún dinero para organizarla. Llena de compasión, Saraswati pensó qué podría dar al brahmán, pero no tenía nada suyo. Todo pertenecía a su avaricioso marido. Entonces reparó en el anillo de su nariz. Sus padres se lo habían dado en el día de su boda, por lo cual era de su entera propiedad. El anillo tenía un raro diamante por lo cual debía ser muy valioso. Saraswati se lo entregó al brahmán mendicante con gran gusto.

 

Pero, partiendo de allí, ¿dónde creéis que fue el brhmán? Nada menos que al negocio de Srinivasa, para tasar el anillo. Cuando Srinivasa lo vio, reconoció inmediatamente el anillo de su esposa. Preguntó al brahmán cómo y dónde lo había obtenido. El brahmán no quiso dar ninguna explicación. Le dijo que por favor averiguara su valor y que él volvería más tarde para llevárselo.

 

Srinivasa guardó el anillo en su caja fuerte y corrió a su casa. Allí halló a su esposa, y le pidió que le mostrara la joya. Saraswati no sabía qué hacer. Sabía que su esposo, si se enteraba de que había regalado una joya, la expondría a la vergüenza pública. Por ello, resolvió beber veneno. Fue a su habitación y tomó una copa de veneno. En ese momento, sintió algo que cayó dentro de la copa. La Providencia había devuelto el anillo a Saraswati. Llena de gratitud con el Señor Supremo, dio el anillo a Srinivasa. El vil joyero no lo podía creer; hacía menos de una hora había puesto el mismo anillo en su caja fuerte. Corrió a su negoció y abrió su caja: el anillo había desaparecido.

Srinivasa se dio cuenta de lo que había pasado: el brahmán no era otro que Dios mismo bajo un disfraz. Un cambio repentino se dio en su corazón. Sintió el remordimiento y la amargura de sus pasadas malas acciones. Lleno de arrepentimiento, volvió a su hogar y pidió misericordia a su noble esposa. Luego, dio cuanto tenía a los pobres y a los brahmanes, y marchó junto con su esposa al Sur de la India, para dedicar su vida a Dios.

 

En el reino de Vijayanagar, Srinivasa tomó iniciación  del gran maestro Vyasaraja, un gran erudito y místico, quien le dio el nombre de Purandara Dasa. Se convirtió en uno de los maestros de música más elevados de la India. Su contribución al amúsica carnática es enorme, estudiándose sus bhajans o canciones religiosas en honor al Señor krishna en todas las escuelas de música hasta el día de hoy. Y siempre utilizó su gran don para cantar las glorias de Dios, quien, sin ninguna razón aparente, le mostró Su misericordia de aquella peculiar manera. Purandara Dasa escribió, entre otras muchas canciones:


De joven yo era orgulloso e ignorante.

No hay límite a mis deseos.

Mi lujuria continúa inquerantable.

Ni una sola vez Te he recordado, oh, Dios.

Hazme Tu sirviente

y otórgame paz mental.

Perdona mis malas acciones

como una madre perdona a su hijo.

En riqueza, Tú eres el esposo de Lakshmi,

la dadora de riquezas.

Tú eres el Guru primordial,

Tú eres el Señor de la Tierra.

En pureza, Tú eres el creador

del río Ganga, que todo lo purifica.

¡Oh, Señor! Tú eres el protector de los desfavorecidos.

Yo estoy lleno de defectos.

Y aún así, Tú no me has castigado;

Tú me has perdonado

y has mostrado gran compasión en mí.

No poseo conocimiento ni cualidades

y aún así Tú has hecho Tu Gracia en Mí.

¿Cómo puedo complacerte en mi adoración, oh, Señor?

¿Debería tratar de adorarte con flores?

Tú las tienes ya en Tu ombligo de loto.

¿Debería encender ante Ti alguna luz?

Tus propios ojos, Sol y Luna,

iluminan el mundo entero.

¿Debería ofrecerte algo de oro?

Tu esposa es Lakshmi, la Diosa de la riqueza.

¿Debería limpiar Tus pies con agua sagrada?

El mismo río Ganga brota de Tus propios pies.

Así que, Purandara Vitthala,

¿Qué hay que yo pueda ofrecerte a Ti?

 

Dame tan sólo el recuerdo constante de Tu Santo Nombre.