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Brahmarakshasa: El demonio sacerdote

Son muchas las criaturas extraordinarias que pueblan los mundos sutiles en la cultura hindú. Una de las más conocidas y también temidas es el brahmarakshasa. Su nombre está formado por las palabras Brahma, de brahmán o sacerdote, y rakshasa, que significa demonio nocturno. En efecto, este nombre se refiere a un brahmana, de la clase sacerdotal, que por haberse conducido de manera impía en su vida, tras su muerte es reencarnado en un demonio nocturno.

 

Los brahmanes deben conducirse de manera intachable. Se les exige que mantengan pureza tanto física como mental, conocimiento de las Escrituras y gran humildad. A pesar de ser la cabeza de la sociedad, no deben buscar ningún tipo de honor para sí mismos. Deben vivir de manera austera y moral. Precisamente por ser tan respetados, se les exige el máximo cuidado en su comportamiento. En ocasiones, algunos brahmanes pueden echar a perder su carácter, tomar gusto a la adoración o a los halagos, volverse vanidosos o lujuriosos. Entonces encarnan de nuevo como demonios abominables. Esto sucede especialmente cuando se dedican a dañar a los demás. Los brahmanes tienen un triple voto de no dañar a nadie (Ahimsa), no decir falsedades que perjudiquen a los demás (Satya) y mantenerse siempre fiel a su cónyuge (Brahmacharya). La ruptura de estos votos, como es obvio, puede ser causa de dolor para muchas personas. Por esto, la providencia o Adrishta tiene reservado este terrible destino, aunque no eterno. Una vez purgado su mal karma, el brahmán continuará su proceso espiritual desde donde lo dejó.

A pesar de su estado demoníaco, el brahmarakshasa retiene algunas de sus cualidades brahmínicas; recuerda sus vidas pasadas y conoce los Vedas. Pero también, al igual que un demonio común, practica el canibalismo y es enemigo de los dioses. El brahmarakshasa odia a los hombres santos y a los mansos brahmanes, por su condición sacerdotal perdida, y siempre trata de disturbarlos en sus prácticas. Por tal razón, se dice que cuando un brahmán cambia el cordón sagrado que lleva alrededor de su cuerpo por otro nuevo, en el ritual anual de Upakarma, no debe tirarlo sin más, debe enterrarlo o arrojarlo al océano, ya que si no, uno de estos demonios podría hacerse con él y practicar magia negra (abhichara) contra el brahmán.

 

En algunos templos de India, hay pequeños altares dedicados a los brahmarakshasas, en los que incluso se llegan a hacer servicios. Esto es debido a que algunos creen que de este modo les dejarán en paz y no interrumpirán los servicios del templo. Ellos dan algunas ofrendas a estos seres, para que, apaciguada su ansia por el ofrecimiento, permitan la correcta ejecución del ritual, ya que los rakshasas son expertos en interrumpir los rituales arrojando impurezas al altar o apagando el fuego sagrado en forma de viento, lluvia u otros elementos.

 

En ocasiones, grandes devotos se ven convertidos en estos seres por causa de una maldición. En la tradición del Sur de la India se dice que Gaudapada, el famoso autor de las Mandukya-Karikas (comentario de la Mandukya Upanishad), fue convertido por el gran Rishi Patañjali, su maestro, en un brahmarakshasa por haber incumplido una de sus órdenes, pero con la esperanza de que volvería a su forma normal cuando pudiera transmitir la enseñanza de su maestro a un discípulo digno. Como al parecer no había discípulos dignos de ser enseñados, Patañjali mismo, lleno de compasión, se convirtió el mismo en el discípulo de su discípulo, y, aprendiendo así toda la enseñanza, permitió que Gaudapada volviera a su forma humana.

 

En la literatura sagrada es muy común ver a héroes o santos enfrentándose con estos seres. Aparecen en el Mahabharata, multitud de Puranas, y obras hagiográficas de los santos de la India. Se dice de Suryabhatta, el santo compositor del Surya Shatakam, que mientras componía sus versos, un brahmarakshasa comenzó a molestarlo, repitiendo todo lo que él decía para confundirle. Suryabhatta entonces comenzó a pronunciar los versos a través de la nariz. Como los brahmarakshasas no tienen nariz, no pudo continuar con la broma, así que se enojó y se marchó.

 

Simbólicamente, este ser representa el alma virtuosa que se pierde por la envidia, la codicia o el odio. El castigo de los brahmarakshasas es mayor, ya que mientras otros tienden al mal más fácilmente por su naturaleza pasional o pasiva, el brahmán posee las cualidades de pureza, autocontrol y aptitud para el conocimiento, pero prefirió el mal camino. Pudiendo escoger el bien, se dedicó a dañar a otros.

 

Shloka:

śamo damas tapaḥ śaucaṁ

kṣāntir ārjavam eva ca

jñānaṁ vijñānam āstikyaṁ

brahma-karma svabhāva-jam

 

Serenidad, dominio de sí, austeridad, pureza, tolerancia, honradez, conocimiento, sabiduría, y religiosidad; estas son las cualidades de los brahmines, procedentes de su naturaleza.