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Vibhuti, la ceniza sagrada de Shiva

En la tradición tántrica se dice: “lalata sunyam smashana tulyam” (Una frente vacía es como un cementerio), aludiendo a que un devoto debe llevar su marca sagrada para recordar siempre la devoción a su Divinidad amada. Los devotos de Shiva suelen poner en sus frentes una ceniza blanca llamada Vibhuti. Esta ceniza es de una extraordinaria sacralidad. Los devotos de Shiva no la llevan tan sólo en la frente, sino en varias partes de su cuerpo, o en todo el cuerpo.

 

La palabra Bhuti significa “riqueza” o “esplendor”. El prefijo Vi-, alude a algo en grado superlativo. Por lo tanto, Vibhuti es aquello que es muy esplendoroso. Se llama de tal manera ya que se considera que en origen esta ceniza surgió del cuerpo del Señor Shiva. El Vibhuti es extraordinariamente fragante, purificador y curativo. Tanto es así que en la India es utilizado en farmacopea como ingrediente para ciertos medicamentos.

 

Hay que aclarar que cualquier ceniza no es Vibhuti. Esta ceniza es el resultado del sacrificio de fuego o yajña. En dicho ritual, se construye un altar generalmente cuadrangular y se establece un fuego sagrado. Al fuego son ofrecidas dravyas o sustancias de carácter auspicioso como maderas perfumadas, hierbas medicinales y bosta de vaca. Son ofrecidas con mantras adecuados de los Vedas. Cuando el ritual concluye, la ceniza resultante se convierte en Vibhuti.

 

Los devotos de Shiva y los brahmanas cuidan mucho de llevar siempre algo de Vibhuti en su cuerpo. La Bhasma Jabala Upanishad explica un ritual para aplicar Vibhuti en 12 partes del cuerpo con diferentes mantras. Sin embargo la norma más usual es aplicarla en la frente pronunciando el Maha Mrtyunjaya Mantra, o simplemente el mantra de cinco sílabas Om Namah Shivaya. El efecto de la aplicación en el entrecejo junto con la pronunciación del mantra causa un profundo efecto en el devoto. Él tendrá el recuerdo del Señor Shiva durante todo el día.

Otra de las normas para aplicar Vibhuti es que éste no debe tocar el suelo, por considerarse de la más elevada santidad. Se dice que la Tierra no puede soportar el peso de ciertos objetos, puesto que siente su poder sagrado. Estos son la campana de las ceremonias de adoración, la lámpara de ghee, el cordón sagrado de los brahmanas, el sándalo que los devotos de Vishnu aplican en sus frentes y el Vibhuti o ceniza de Shiva. Por ello, estos objetos no deben tocar el suelo, sino que se colocan en bandejas o pequeñas mesas bajas.

 

El Vibhuti tiene varios significados simbólicos. Uno de los más conocidos es que la tierra, el mundo material y todo cuanto conocemos no es sino ceniza, pues en un momento u otro todo lo material debe perecer. El Señor Shiva nos recuerda así con Su ceniza que siempre debemos recordar al Divino.

 

Para muchos devotos, la ceniza es Shiva mismo, y la aplican en su frente para recordar siempre a su Señor amado. A menudo esta marca se acompaña con kumkum, polvo rojo, que representa a la Madre Divina. Así Shiva y Parvati están siempre en el recuerdo de Sus devotos.

 

Finalmente, un hermoso significado del Vibhuti: Cuando hacemos el ritual de fuego, las ofrendas, el ghee, la madera, etc, no son sino objetos comunes, pero al pasar por el fuego se convierten en una ceniza sagrada. De forma similar, nuestras acciones diarias, como comer, trabajar, etc, no son sino actividades corrientes, pero si las pasamos por el fuego del recuerdo constante de Dios, se convierten en algo sagrado. Este es el gran secreto detrás de la ceniza de Shiva, que podemos sacralizar por completo nuestra vida mediante el recuerdo constante de la Divinidad ¡Om Shiva Shankaraya namah Om!

 

Shloka:

 

Ātmā tvaṁ girijā matiḥ sahacarāḥ prāṇāḥ śarīraṁ gṛhaṁ

pūjā te viṣayopabhogaracanā nidrā samādhisthitiḥ

Sañcāraḥ padayoḥ pradakṣiṇavidhiḥ stotrāṇi sarvā giro

yadyatkarma karomi tattadakhilaṁ śambho tavārādhanam

 

Tú eres mi propio Ser; la Diosa Parvati, Hija de la Montaña es mi razón. Mis cinco aires vitales son Tus sirvientes; mi cuerpo es Tu morada, y todos los placeres de mis sentidos son objetos para usar en Tu adoración. Mi sueño es Tu estado de Samadhi. Allá donde camino estoy circundándote. Todo cuanto hablo es en alabanza a Ti. Todo cuanto hago es por devoción hacia Ti. ¡Oh, Señor Benevolente!