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Sobre criticar a los demás

El Vetala-panchavimshati, un texto medieval de leyendas de la India, escrito por Somadeva, cuenta la siguiente historia:

 

Había un rey de gran bondad y magnificencia. Todos sus súbditos cantaban sus alabanzas, por la liberalidad de su carácter y su destreza en el gobierno. Todas las semanas este rey alimentaba a todos los brahmanes del reino en la puerta del palacio, sirviéndoles personalmente como signo de humildad.

 

En una de estas ocasiones, sucedió algo inesperado. Mientras el rey servía comida, un halcón pasó volando sobre el palacio real, con un serpiente que había cazado entre sus garras. La serpiente, llena de miedo por su destino fatal, dejó caer una gota de veneno de sus colmillos, la cual, sin que nadie lo advirtiera, cayó en la olla de alimento que el rey tenía preparada para los brahmanes.

 

El rey, inconsciente de ello, sirvió comida a todos los sacerdotes y monjes que fueron a verle. Por desgracia, a uno de los brahmanes le tocó en suerte la gota de veneno y, tras comer el plato, murió. El rey se sintió muy compungido por ello, pese a no saber qué había acabado con la vida del brahmán.

 

Entretanto, en el otro mundo, Chitragupta estaba confundido. Chitragupta es el sirviente de Yama, el dios de la muerte. Su trabajo es asignar el resultado de las acciones a cada mortal para su posterior retribución. De todos los pecados que existen en el hinduismo, el que se considera más terrible es Brahma-hatya, es decir, matar a un brahmán, lo cual conlleva un karma horroroso. La cuestión era ¿a quién correspondía este karma?

 

Chitragupta pensaba “La culpa no fue del rey, ya que no pudo prever lo que sucedería. Tampoco puedo culpar al halcón, que era inconsciente de lo que el rey hacía abajo. Incluso la serpiente dejó caer el veneno movida por el dolor, y no por maldad. ¿A quién atribuir entonces este karma?”

 

Mientras tanto, unos sabios eruditos de los Vedas buscaban el camino al palacio del rey. Encontraron a una mujer que estaba sentada en el camino, descansando. Le preguntaron “oh, noble dama ¿sabéis dónde se encuentra el palacio del rey?”

 

La mujer contestó con malicia: “Siguiendo este camino hasta el final hallaréis el palacio real. Pero tened cuidado, oh, sabios, pues el rey tiene la fama de matar brahmanes”.

 

En ese momento, Chitragupta tomó una decisión: El karma sería para la mujer del camino.

 

La historia termina advirtiendo: “Aquel que critica a alguien por haber cometido una mala acción, obtiene la mitad de su mal karma. Pero aquel que critica a alguien sin motivo, obtendrá el karma completo de tal mala acción”.

 

La historia nos previene de utilizar nuestra lengua para dañar a otros; el resultado de tal hábito no puede ser sino la auto-destrucción, pues en este mundo todos estamos irremediablemente unidos por la Bendita Alma Universal, y hacer daño a los demás es lo mismo que hacérnoslo a nosotros mismos.

 

Shloka:

nāhaṁ viśaṅke sura-rāja-vajrān

na tryakṣa-śūlān na yamasya daṇḍāt

nāgny-arka-somānila-vittapāstrāc

chaṅke bhṛśaṁ brahma-kulāvamānāt

 

No temo al rayo del rey de los cielo (Indra), ni al punzante tridente del dios de los tres ojos (Shiva); no temo al cetro de Yama, el rey de la muerte, ni el fuego del abrasador sol, ni a las armas de la Luna, el viento o de Kubera, dios de los tesoros; A lo que sí temo de verdad es a ofender a un brahmán (a una persona espiritual).