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Una pelea por la muerte (la historia de Eripatha)

 Eripatha era uno de los nayanars, es decir, un gran devoto del Señor Shiva que vivió en el medievo, en el sur de la India. Como todos los nayanars, su vida se narra en el libro conocido como Periya Puranam. Vivió en Karuvur, donde reinaba el rey Pugal Chola, quien era también un gran devoto de Shiva.

 

Eripatha nayanar adoraba diariamente al Señor Shiva en el templo de Pashupateshwarar. Siempre llevaba consigo un hacha para proteger a los devotos de Shiva, ya que el templo se hallaba lejos de la ciudad. Allí había un brahmín de nombre Sivakami, que recogía diariamente flores en una cesta para la adoración del templo. Un día, mientras hacía esto, el elefante real, se enfureció repentinamente. Sin que el conductor pudiera controlarlo, destruyó la cesta de Sivakami. Viendo esto, Eripatha pensó que el elefante iba a matar al brahmín. El nayanar tomó su hacha y se abalanzó sobre el elefante, con tal ímpetu que no sólo mató al animal, sino que el conductor murió también en el envite.

El rey Pugal Chola, sabiendo que su elefante y uno de sus siervos habían muerto, mandó llamar al responsable. Eripatha fue llevado ante el rey, y le relató todo lo ocurrido. El rey, pensando que tal vez un devoto del Señor Shiva había podido ser dañado por su elefante se sintió lleno de remordimiento. Pensaba que el último responsable de la conducta de su animal y de sus súbditos era él. Así pues, desenvainó su espada y se la ofreció a Eripatha para que le diera muerte a él también.

 

Eripatha se vio conmovido por la devoción del rey. Sintió gran culpa por sus actos de violencia, y dijo al rey que si alguien merecía morir, era él. Tomó la espada, y trató de quitarse la vida, pero el rey lo detuvo.

 

¡De pronto, Eripatha y Pugal Chola estaban peleando por la espada! ¡Cada uno de ellos pensaba que debía ser ejecutado por sus ofensas!

 

Finalmente, el Señor Shiva apareció ante los dos, deteniendo el forcejeo. Shiva devolvió la vida al elefante real y al conductor. Bendijo a Eripatha y al rey por su capacidad de autosacrificio. Los dos devotos se hicieron grandes amigos, y fueron juntos a venerar al Señor en Su templo de Pashupateshwarar.

 

La historia de Eripatha muestra como un momento de ira puede desembocar en una gran calamidad, pero que el arrepentimiento sincero y la toma de responsabilidad son siempre fuente de bendiciones. También nos muestra el carácter del devoto, el cual jamás encuentra mal o culpa en otras personas, prefiriendo sacrificarse a sí mismo antes de culpar a otros.

 

Shloka:

 

Śivaya natarājāya

 

Namaste viśva-mūrtaye

 

Nūpura-jhana-jhaṇkāraiḥ

 

Pāda-khaṇdita-mṛtyave

 

Saludo a Shiva, la forma del universo y el señor de la danza cósmica. Él aplasta la muerte bajo sus pies mientras tintinean los cascabeles de su tobillo