· 

El Mundo entero es una Familia

En la sala de entrada del Parlamento de la India puede leerse en letras grabadas en piedra: “Vasudhaiva Kutumbakam”, que se traduce como “el mundo entero es una familia”, literalmente, siendo Vasudha: tierra; eva: de hecho es; Kutumbakam: Familia.

 

Esta sublime enseñanza es hallada en la Maha Upanishad del Atharva Veda, uno de los antiguos textos védicos de alabanza al Señor Vishnu. El verso resume a la perfección la base de toda la filosofía hindú.

 

No podemos decir con honestidad que el hinduismo refleje una sola idea o forma de pensamiento: los advaitines, seguidores de Shankaracharya sostienen la idea de que Dios y las almas no son sino una misma cosa, y el mundo de los fenómenos es irreal. Por Su parte, los dvaitines de Madhvacharya defienden la idea absolutamente contraria: el mundo es real, y hay un Dios y unas almas múltiples, las cuales son diferentes de Él; por su parte, los seguidores de Ramanuja, que siguen la doctrina Vishishtadvaita, dicen que el alma es a la vez una con Dios y diferente de Él. Estas no son las únicas diferencias, sino que existen muchas más escuelas de pensamiento, en muchas ocasiones opuestas y contrarias la una con la otra.

 

Sin embargo, todos los puntos de vista caben bajo el gran parasol del hinduismo; quizás sea porque, dualistas y monistas, devotos de Vishnu o de Shiva o de la Madre Divina, teístas o no teístas, todos ellos comparten este gran adagio que dice que antes de ser hindúes, ricos o pobres, hombres o mujeres, somos personas, todos unidos por un invisible hilo de oro que nos revela como una gran familia humana.

 

Desde luego que en ocasiones los hombres se tuercen y ponen sus diferencias por encima de sus afinidades, llegando a ser capaces de actos bárbaros y malvados. Sin embargo, la Escritura aún nos recuerda que no es tarde, que todo puede ser perdonado en un solo segundo, ya que, después de todo, somos familia.

 

Quizás no haya más hermosa exposición del “Vasudhaiva Kutumbakam” que este poema de Shamal Bhatt, poeta gujarati del Medievo, que según dicen, inspiró grandemente a Mahatma Gandhi para fundar su movimiento de No Violencia.

 

“Por un cuenco de agua, ofrece una comida abundante;

 

Por un saludo amable inclínate con fervor;

 

Por un simple penique devuelve oro;

 

Si tu vida ha de ser redimida, a la vida no has de negar.

 

Observa las palabras y acciones del sabio:

 

Con diez veces su valor devuelve cada mínimo servicio.

 

Los nobles verdaderos saben que todos los hombres son uno.

 

Y con alegría al mal con el bien le pagan”.

 

 Shloka:

īśvaraḥ sarva-bhūtānāṁ

hṛd-deśe ’rjuna tiṣṭhati

bhrāmayan sarva-bhūtāni

yantrārūḍhāni māyayā

 

El Señor está sentado en los corazones de todos, oh, Arjuna, y por Su maya a todos los seres dirige, como girando en una rueda mecánica.