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Para ahuyentar la mala fortuna

Alakshmi es la diosa del infortunio. Es, según el Kalki Purana, la esposa de Kaliyug, el demonio de las riñas. Alakshmi es la hermana de Lakshmi, la Diosa de la abundancia y prosperidad, esposa del Señor Vishnu. Ambas hermanas surgieron del océano causal cuando los dioses y los demonios lo batían en busca del elixir de la inmortalidad.

 

Así, en toda acción en la que está presente Lakshmi, también se sabe de Su hermana. Por ejemplo, si Lakshmi es el fuego, Alakshmi es el humo que siempre va con éste. Si Lakshmi es la riqueza, Alakshmi la preocupación que le sigue a la obtención de ésta por conservarla. De esta manera nos instruyen los Vedas de que la prosperidad y la desgracia son dos caras de una misma moneda.

 

Sin embargo, una vez, un astuto mercader pudo tener a una sin la otra, en una leyenda que así refiere:

 

Una vez, Lakshmi y Alakshmi, fueron juntas a ver a un mercader y le preguntaron cuál de las dos pensaba que era la más hermosa. El mercader se vio acorralado. Si decía que la más hermosa era Lakshmi, Alakshmi llevaría por despecho la pobreza a su casa; si por el contrario decía que Alakshmi era la hermosa, Lakshmi se marcharía de su lado, dejándolo también en la ruina. Hiciera lo que hiciera, estaba condenado a la desgracia. Pero, haciendo uso de toda su astucia, dijo:

 

“En mi opinión, Lakshmi es más bella cuando permanece en mi casa, y Alakshmi cuando sale de ella”.

 

Alakshmi, oyéndolo, salió de casa del mercader para verse más hermosa, y, quedándose solo Lakshmi, su negocio se hizo próspero y rentable.

 

Debido a que las dos hermanas son como la noche y el día, gustan de distintos alimentos. Así, mientras que a Lakshmi le gustan los dulces y pasteles, Alakshmi gusta de guindillas picantes y limones amargos. Siguiendo la idea de la historia anterior, en algunas casas tradicionales de India se colocan dulces en el interior de la casa, como ofrenda a Lakshmi, para que entre y de Sus bendiciones, y chilis picantes y limón fuera de la casa, pera que Alakshmi permanezca fuera.

 

No obstante esto, el que de verdad sabe, trata con igual respeto a la abundancia tanto como a la pobreza, sabiendo que la felicidad verdadera está más allá de ambas, en el puro Espíritu Divino.

 

Shloka:

 vande padmakarāṃ prasanna-vadanāṃ saubhāgyadāṃ bhāgyadāṃ

hastābhyāṃ abhaya-pradāṃ maṇi-gaṇair-nānā-vidhair-bhūṣhitām।h ।

bhaktābhīṣhṭa-phalapradāṃ hari-hara-brahmādibhiḥ sevitāṃ

pārśhve paṇkaja-śhaṃkha-padma-nidhibhir-yuktāṃ sadā śhaktibhiḥ ॥

 

Me postro ante aquella que tiene lotos en sus manos, un plácido rostro sonriente, quien da la Buena fortuna y destino, y muesstra refugio en su mano, que es adornada con gemas y de otras mneras, quien da a sus devotos los frutos deseados, es atendida por Shiva, Vishnu y Brahma y otros, cuyos atributos son la concha y el loto, y otras opulencias que lleva con gran poder.