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El Señor Sobre el Ladrillo

Vithoba o Vitthala de Pandharpur es la deidad más popular de Maharashtra. Representa al Señor Krishna, con los brazos en jarras, de pie, sobre un ladrillo. Cuando se redescubrió la deidad, hacia el bajo medievo, no se sabía si representaba al Señor Krishna o al Señor Shiva. Por ello, dejaron frente a la imagen, por un lado la caracola y la rueda, los símbolos de Vishnu o Krishna, y por otro el tridente y el tambor, los símbolos de Shiva. Cuando regresaron al día siguiente, los símbolos de Vishnu estaban a los pies de la deidad, más cerca que los de Shiva. Así supieron que quería ser adorada en la forma de Sri Krishna.

 

No obstante, la historia de Vithoba es mucho más antigua. Es narrada ya en el Skanda Purana, y en textos devocionales de la escuela Varkari, que adora principalmente a este Dios, tales como el Bhakta-Lilamrita o el Pundalika-Vijaya.

 

Aunque hay varias versiones de la historia, la mayoría coinciden en los puntos esenciales. Se cuenta que Pundalika era un devoto que vivía a las orillas del río Chandrabhaga, y que deseaba más que nada el Darshan, la visión de Dios. Sus padres tenían ya cierta edad y necesitaban ciertos cuidados, pero él valoraba la vida espiritual por encima de todo, así pues dejó su casa y a su familia y comenzó una peregrinación a Varanasi, para poder bañarse en las sagradas aguas del río Ganga.

 

De camino allí encontró una ermita, y decidió visitar al sadhu que alí vivía, puesto que el contacto con los santos es muy enriquecedor. El santo le recibió con gran entusiasmo y le ofreció descanso y algo de alimento. Durante su conversación, Pundalika preguntó al sabio si había visitado Varanasi y se había purificado en las aguas de Ganga. El sabio contesto: “nunca, Prabhuji. De joven deseaba mucho bañarme en las aguas sagradas, pero mis padres eran ancianos, asi que me quedé cuidándoles y nunca tuve oportunidad de ir. Ahora soy demasiado viejo para emprender tal viaje”.

Pundalika se despidió de él respetuosamente y continuó su camino, pero en su corazón pensaba que el sabio no era un devoto de gran altura “prefirió la vida mundana a visitar un lugar sagrado” pensaba. Sin embargo, cuando aún no se había alejado mucho de la ermita, algo sorprendente sucedió.

 

Tres mujeres llegaron a la ermita del sabio. Sus cuerpos estaban cubiertos de suciedad. Comenzaron a limpiar el jardín y la ermita del sabio. Mientras lo hacían, la suciedad iba desapareciendo de sus cuerpos, hasta que quedaron limpias y resplandecientes. Pundalika se sintió intrigado, y fue donnde las tres mujeres. Ellas le contaron el significado de sus acciones:

 

“Somos Ganga, Yamuna y Saraswati, los tres ríos sagrados. Cada día, miles y miles de devotos se bañan en nuestras aguas a fin de limpiarse de sus pecados. Debido a ello, al final del día, adquirimos toda esta suciedad en nuestros cuerpos. Para limpiarnos de ella, venimos a servir a este sabio. Su pureza es tal, que solamente por el contacto con su casa, nos limpiamos de toda suciedad”.

 

Pundalika preguntó: “¿Cómo este sabio adquirió tal grado de pureza?”

 

Las Diosas respondieron:

 

“Sus padres eran ancianos, y aunque él deseaba hacer vida espiritual sintió que su deber era servirles. Por lo tanto, permaneció atendiéndoles y cuidándoles, y ofreciendo tal servicio a Dios. Así logró su santidad”.

 

Pundalika pensó en sus padres. Les había abandonado egoístamente pensando sólo en su bienestar espiritual. Inmediatamente, cambió de dirección y regresó a su casa sin visitar Varanasi. Desde entonces sirvió a sus padres, cuidándolos en su vejez con el mayor cuidado, y ofreciendo a Dios todo su trabajo. Tomó tanto amor por el servicio que no tenía ni un momento para descansar.

Un día, su mente se hallaba en tal grado de purificación que el Señor Krishna apareció ante él. Por fin había logrado el Darshan que tanto deseaba. Sin embargo al ver a Krishna dijo: “Oh, Señor, me encantaría darte la bienvenida que mereces, pero estoy demasiado ocupado cuidando a mis padres. Toma asiento y cuando termine mi servicio estaré encantado de atenderte”. Y diciendo esto, le dio un ladrillo para que se sentase.

 

Krishna estaba muy complacido. Pundalika se había desprendido de todo su egoísmo. Estaba tan pendiente de su servicio que incluso cuando el Señor apareció ante él, prefirió terminar su trabajo antes de gozar del Darshan. Por ello, Krishna dijo: “permaneceré aquí para siempre, donde Mi devoto mora”. Y subiéndose sobre el ladrillo, se convirtió en la deidad de Vithoba, el Señor que espera a Su devoto, sobre un ladrillo. Se considera a Pundalika el fundador de la escuela Varkari. El lugar donde sucedió todo esto corresponde a la moderna ciudad de Pandharpur, donde se construyo un templo alrededor de la deidad, y hoy día, miles de personas toman el Darshan de tan misericordioso Señor.

 

Shloka:

 

ahaṁ bhakta-parādhīno

hy asvatantra iva dvija

sādhubhir grasta-hṛdayo

bhaktair bhakta-jana-priyaḥ

 

Estoy bajo el completo control de Mis devotos. En verdad, no soy en absoluto independiente de ellos. Pues Mis devotos se hallan libres de todo deseo material. Yo me siento en lo profundo de sus corazones ¿qué puedo decir de Mis devotos? Incluso el devoto de Mi devoto es muy querido por Mí.